El Mensaje de Fátima
Los pastorcitos acataron su mensaje, transformando así sus vidas y alcanzando el más grande de los honores: la santidad...

Lo más significativo de los eventos de Fátima no fueron los fenómenos sobrenaturales ocurridos, sino el contenido y el significado del mensaje comunicado a los niños. Al seguir los consejos de la Virgen María, sus vidas espirituales alcanzaron el más alto de los honores, trayendo como consecuencia la beatificación de Jacinta y Francisco. El mensaje también llenó al mundo de esperanza porque se presentaba la posibilidad de que la humanidad se convirtiera y se alejara del camino del mal.

El mensaje tiene dos elementos esenciales que pueden estar relacionados de alguna manera con otros. El primero es el importante papel que juega la Inmaculada en el proceso de salvación, dogma de la Iglesia. Dios no es caprichoso; El pide que se establezca una verdadera devoción al Inmaculado Corazón de María y asume que esta devoción le hace justicia a la Madre de Dios.

El segundo de estos elementos involucra el orden práctico, el valor de la devoción al Inmaculado Corazón por la vida de cada persona y por el futuro de la humanidad. A este elemento estan conectadas varias prácticas espirituales alentadas por el Ángel y por Nuestra Señora, así como también el contenido profético del mensaje sobre el cual depende el destino del mundo. Sin el primer elemento, el dogmático, la dimensión práctica del mensaje de Fátima sería completamente arbitraria.

El Secreto de Fátima

Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia, entran en el corazón de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes.

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Comentario teológico del Mensaje

La doctrina de la Iglesia distingue entre la "revelación pública" y las "revelaciones privadas". Entre estas dos realidades hay una diferencia, no sólo de grado, sino de esencia.

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Fátima y los Papas

Ahora estamos muy conscientes de que la esperanza de la salvación nunca puede estar ausente allí donde los corazones se vuelven con piedad sincera y ardiente a la Santísima Madre de Dios. ―Papa Pío XII, Carta Apostólica Carissimis Russiae Populis

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