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Carta de Pepe Alonso para el mes de Agosto

Miami, agosto del 2015

Querida familia en la Fe.

En estos días oímos que "el Papa viene, el Papa va", y lo seguimos como quien sigue a un aventurero trotamundos sin darnos cuenta de quien es realmente el Papa y cual es su misión aquí en la tierra. Me animo a compartir con ustedes algunos breves comentarios  al respecto.

Donde está Pedro (el Papa), allí está la Iglesia y su misión fundamental es trabajar por mantener las notas que le caracterizan: una, santa, católica y apostólica.  Si alguien vive fuera de la Iglesia, no es del número de sus hijos; y no queriendo tener a la Iglesia por Madre, no tendrá a Dios por Padre. (San Agustin).

Los cristianos debemos valorar esto y unirnos con todas las fuerzas para que brille siempre la Voluntad de Dios en su iglesia.

¡Cuántas veces nos ha ayudado el Papa a valorar la belleza de la fe! La fidelidad al Papa nos obliga a escuchar sus palabras, leer sus escritos y documentos y comentarlos con los demás, ofrecerlos a los amigos y conocidos, que lleguen a todos los rincones de la tierra, sin deformarlos, para que muchos desorientados puedan ver la luz, el camino que les lleve al Señor y muchos afligidos puedan encontrar la esperanza. Nos dijo san Josemaría Escrivá: Acoge la palabra del Papa, con una adhesión religiosa, humilde, interna y eficaz: ¡hazle eco!  Forja, 133

Si pudiéramos definir el papado de Francisco en pocas palabras  podríamos definirlo como el papado de la Misericordia.

Santa Catalina de Siena,con una expresión dulce y bella, llena de sentido, llamaba al Papa: "el dulce Cristo en la tierra". Catalina proclamó por todas partes la obediencia y amor al Romano Pontífice, de quien escribe : "Quien no obedezca a Cristo en la tierra, el cual está en el lugar de Cristo en el Cielo, no participa del fruto de la Sangre del Hijo de Dos ".

El Papa es el sucesor directo de Pedro. La prueba de que Cristo constituyó a san Pedro cabeza de su Iglesia se encuentra en los dos famosos textos: Mateo 16, 17 al 19 y Juan 21, 15 al 17.

En el texto de Mateo, al apóstol se le promete solemnemente ese oficio. En respuesta a su profesión de fe en la naturaleza divina del Maestro, Cristo se dirige a él con las siguientes palabras: «Feliz eres, Simón Barjona, porque esto no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos. Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo.»

En ese texto Cristo deja en claro que en el futuro la Iglesia va a constituir la sociedad de aquellos que lo reconozcan a Él, y que esa Iglesia se edificará sobre Pedro.

La promesa hecha por Cristo en Mateo recibió su cumplimiento después de la resurrección, en la escena descrita por Juan 21: Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.» Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.». El término utilizado  “Apacienta mis ovejas” indica que esa tarea no consiste únicamente en alimentar sino también en gobernar. La escena marca un paralelismo muy contrastante con Mateo 16. Mientras que en este último texto la promesa fue hecha a Pedro a raíz de su profesión de fe, lo que lo singularizó ante los otros once, en aquél Cristo exige una profesión semejante pero de aún mayor virtud: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?”. Pero en ambos Cristo otorga al Apóstol una misión que- en estricto sentido- es propia de Él exclusivamente. En aquél, Cristo había prometido hacer de Pedro la piedra basal de la casa de Dios; en éste lo hace pastor del rebaño de Dios para que tome su lugar, el del Buen Pastor.

¿Cuáles son las funciones del Papa?

La misión del Papa es la confiada a Pedro, según los Evangelios: Jesucristo le dio las "llaves del Reino de los Cielos", con el poder de 1) "atar y desatar" (Mateo 16, 19), 2) para "confirmar a los hermanos en la fe" (Lucas 22, 32) 3) y "apacentar su rebaño" (Juan 21, 15-17). O sea, es un servicio a la unidad de la Iglesia en la fe y en la comunión. Se resume en dos aspectos: enseñanza y gobierno.

Enseñanza.- El Primado del Obispo de Roma, por su carácter episcopal, se ejerce, en primer lugar, en la transmisión de la Palabra de Dios; por eso, incluye una responsabilidad específica y particular en la misión evangelizadora.

Esta misión es eminentemente positiva; reducir el magisterio papal sólo a la condena de los errores contra la fe sería limitarlo demasiado; más aún, sería una concepción equivocada de su función y significaría no haber entendido nada de la Iglesia.

El Papa realiza esta misión de enseñanza de tres modos principales "Ante todo, con la palabra”, y en el caso de sus viajes apostólicos con sus homilías y discursos.; en segundo lugar, mediante escritos, propios o publicados con su autorización por la Curia Romana; tercero, mediante iniciativas institucionales para impulsar el estudio y la difusión de la fe, como en el caso de distintos consejos pontificios.

Gobierno.- Además de la función magisterial del Primado, la misión del Sucesor de Pedro sobre toda la Iglesia conlleva la facultad de realizar los actos de gobierno eclesiástico necesarios o convenientes para promover y defender la unidad de fe y de comunión; entre éstos hay que considerar, por ejemplo: dar el mandato para la ordenación de nuevos Obispos, exigir de ellos la profesión de fe católica, y ayudar a todos a mantenerse en la fe profesada. El ejercicio de esta función de gobierno no significa que no significa que el Papa tenga un poder absoluto. Es más, el Papa gobierna sobre todo escuchando la voz de las Iglesias;  es una característica propia del ministerio de la unidad y también una consecuencia de la unidad del Cuerpo episcopal y del «sensus fidei» de todo el pueblo de Dios.

Los títulos del Papa.

No hay persona en este mundo que posea tantos y tan importantes títulos como los que posee el papa Francisco, lo mismo que sus predecesores. Estos son  solamente algunos de sus títulos:

. Obispo de Roma. Es el más antiguo y el más original de todos. Realmente él es el obispo de la ciudad y de la diócesis de Roma. Por eso es el sucesor de Pedro.

. Papa. Esta palabra viene del griego, y, significa "padre". Esto quiere decir que es el padre de todos los católicos. Desde el siglo III hasta el siglo X usaron este título bastantes obispos, pero desde el siglo XI se lo reservó para sí sólo el obispo de Roma.

. Vicario de Cristo. La palabra vicario viene del latín y significa "el que hace las veces de otro" , el que ocupa el lugar de otro o el que representa a otro. Esto quiere decir que el Papa ocupa el lugar de Cristo entre los hombres o que hace las veces de Cristo en la Iglesia. Durante la Edad Media usaban este título no sólo los papas, sino también los reyes, los obispos y hasta los mismos sacerdotes. Pero desde comienzos del siglo XII, el papa Inocencio II se reservó este apelativo para sí y para el obispo de Roma exclusivamente.

. Sumo Pontífice. Quiere decir que el Papa es el obispo supremo o el más importante en la Iglesia, el obispo que está por encima de todos los demás obispos. Se ha usado desde finales del siglo VIII por los papas. Y hasta el siglo XI lo usaron también los obispos.

. Sucesor de Pedro. Indica que el Papa ocupa en la Iglesia el puesto que ocupó el apóstol Pedro, de quien se afirma que estuvo en Roma como obispo y que allí murió. Desde entonces, quienes sucesivamente han sido obispos de Roma han sido designados como sucesores de Pedro.

. Siervo de los siervos de Dios. Desde el siglo XIII solamente los papas utilizan este título, que originariamente expresaba humildad y servicio, pero que al apropiárselo los papas exclusivamente para ellos, ha venido a ser un título más para afirmar la categoría única y universal que tiene el obispo de Roma.

. Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano. Además de todo lo que se ha dicho, el Papa es un jefe de Estado, porque la pequeña ciudad donde vive, el Vaticano, es un Estado independiente, con su secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores), su pequeño Gobierno, su Ejército, su banca y su dinero y su cuerpo diplomático.

En México tenemos un refrán que dice:”no soy monedita de oro p’a caerle bien a todos”. El Papa Francisco tiene muchos amigos, pero también tiene enconados enemigos que quisieran verlo desaparecer.

Les  pido a todos ustedes, queridos hermanos, que eleven hoy una oración especial por nuestro Papa Francisco, sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, rogando al Señor que le siga dando la fortaleza para animarnos a mantener la unidad de la Iglesia; la sabiduría que nos enseñe a conocer y amar más al Señor y la santidad para que aprendamos de su testimonio.

Su hermano en Cristo Jesús y María.

Pepe Alonso