Terminamos esta espléndida celebración de la Eucaristía con el rezo del
Angelus a María, Madre del Redentor.
A ella le confío los frutos de esta Jornada Mundial de la
Juventud, que en tiempo, con su ayuda, florecerán. Esta Jornada Mundial de la
Juventud debe marcar un nuevo despertar en la atención pastoral a los jóvenes
de Canadá. Que el entusiasmo de este momento sea la centella necesaria para
lanzar una nueva era de testimonio poderoso del Evangelio!
Deseo anunciar formalmente que la próxima Jornada Mundial de
la Juventud se celebrará en el año 2005, en Colonia, Alemania.
En la gran Catedral de Colonia, se honran las reliquias de
los Magos, os tres sabios de Oriente que siguieron la estrella que los condujo a
Cristo. Como peregrinos, su peregrinación a Colonia empieza hoy. Cristo los
esperará ahí para la Vigésima Jornada Mundial de la Juventud!
Que la Virgen María, nuestra Madre en la peregrinación de
la fe, los acompañe en el camino.