Cada vez que oro, oro, esté consciente de ello o no, "por Cristo, con
Cristo y en Cristo." Esto no hace mi horizonte intelectual y espiritual
más estrecho; de hecho, le ofrece su más grande expansión y profundidad.
Porque cuando estoy con Jesús, estoy en contacto con el ser humano más
verdadero, más real y más genuino, y estoy en contacto directo con Dios Mismo.
1) Jesús es un ser humano totalmente genuino. En Él no encontramos ninguna
autodramatización, ningún fingimiento. En él no encontramos evasión alguna a
la voluntad de Dios, ninguna connivencia con el mal, ninguna verdad a medias y
al mismo tiempo ninguna censura. Él es total bondad, compasión, perdón, amor.
Fue capaz de ser "amigo de los publicanos y pecadores" sin nunca
comprar esas amistades por medio de la connivencia ni por medio del fingimiento
que el pecado no era un pecado.
Jesús está convencido que, en sus obras, sus palabras y su
destino, el Reino de Dios ya está presente, ese Reino que es el propósito
final de la creación de Dios y de su redención, el Reino en el cual Dios y Sus
criaturas deben estar totalmente unidas, donde la voluntad de Dios reinará con
supremacía y sin oposición alguna. Este Reino ya existe en Jesús, este Reino
se hace visible y operativo en lo que dice y hace Jesús y en lo que le sucede.
Él ya es lo que Dios espera que todo ser humano sea. En Jesús, encontramos un
sentido inmenso de responsabilidad que permite que lo que no es bueno en la
creación sea destruido y que resiste el deseo impaciente de una escarda
prematura.
La resurrección no hace que Jesús incremente su existencia
terrenal; sino que la preserva para siempre. Sus palabras, dichas en el tiempo y
por consiguiente sujetas a la limitación del tiempo, no sucumben ante el paso
del mismo ni el olvido, sino que se convierten, como él mismo, en eternamente
verdaderas y válidas. Su camino en la tierra no es el de incalculables millones
de seres humanos que dejan de importar incluso a quienes son más afectados por
ellos, sino que es el camino para cada uno de nosotros. Jesús es y será
siempre un judío de Galilea de la primera mitad del primer siglo, que ahora
está sentado a la derecha del Padre, que vive y reina para siempre. Ahora es el
objeto de la proclamación de la Iglesia porque el Reino de Dios ha alcanzado su
realidad completa en él y para nosotros en él.
2) Pero Jesús no es solamente un ser humano, hecho eterno en
su resurrección y ascensión. También es Dios. En el Monte de la
Transfiguración estamos en contacto con la revelación de Dios; sólo el Padre
conoce al Hijo, y Él lo revela. Cuando poco antes de la Transfiguración, Pedro
confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, se le dice que ni su carne ni su sangre,
es decir: su inteligencia humana y las facultades de deducción, se lo revelaron
sino el Padre que está en el cielo. Para conocer quién es Jesús realmente
dependemos no de nuestra inteligencia ni perspicacia, sino de la revelación de
Dios.
¿Quién es Jesús? Luz y blancura son los elementos de Dios.
Se nos ha dicho que "… Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna."
(1 Jn 1, 5). Esta luz no viene del exterior de Jesús, como el sol brilla a
través de un vitral, sino desde dentro de Jesús. Luego la voz de Dios explica
con detalle: Jesús es el Hijo amado de Dios.
Sí, Jesús es un ser humano, pero más que eso, él es Dios,
Dios con nosotros, Dios hecho tangible y visible. Jesús es lo mejor que nos
pudo haber ocurrido, el signo más grande de la voluntad de Dios de estar
nosotros, de Su amor por nosotros.
Qui est Jésus? Lumière et Blancheur rayonante sont les
éléments de Dieu. Car "Dieu est lumière et en lui il n’y a aucune
obscurité" (1 Jn 1:5). Cette lumière ne vient pas de l’extérieur de
Jésus comme le soleil brille à travers un vitrail main émane de l’intérieur
de sa Personne. La voix de Dieu le dit clairement: Jésus est le Fils bien aimé
de Dieu.
Oui Jésus est un être humain, mais bien plus que cela, il
est Dieu, Dieu avec nous, Dieu rendu visible. Jésus demeure le grand signe de
la volonté de Dieu d’être avec nous et de son amour pour nous. [N. Traductor:
ver los dos párrafos anteriores en español para su traducción.]
Jesús es el Centro de toda la humanidad, de toda la historia humana. En él
todos nuestros sueños e ideales, nuestras ideas más grandes, religiosas o
laicas, encuentra su sentido esencial y realización. Como en el Antiguo
Testamento, presente en el Monte de la Transfiguración en Moisés y Elías, la
Ley y los Profetas, está incompleto sin él, así como todas las otras ideas
humanas, sin importar qué tan profundas y hermosas sean, están incompletas si
se apartan de él. Solamente en él encontrarán el corazón de sus corazones,
la última verdad y bondad para las cuales ellos se esfuerzan.
No por nada Pedro exclama: "Señor, bueno es estarnos
aquí." "Estar con Jesús" es la descripción más excelente de
la existencia y vida de un discípulo.
3) La orden: "Escuchadlo", es la consecuencia
natural de quién es Jesús. En Jesús y a través de Jesús, Dios nos enseña
cómo es y qué espera de nosotros.
Al estar con Jesús, al escucharlo y al seguirlo, nos
volvemos uno con Él; somos recubiertos con su propia luz. Nosotros mismos nos
volvemos luz: "Vosotros sois la luz del mundo... Vosotros sois la sal de la
tierra".