TORONTO, 28 Jul. 02 (ACI).- Los pronósticos fallaron a todas
luces en Toronto. El millón de personas que según los cálculos más recientes
llegó a Downsview Lands para participar en la Misa bajo la repentina lluvia que
bañó a todos los presentes, superó las estimaciones más optimistas sobre la
JMJ.
La antigua base aérea de Toronto albergó a cientos de miles
de personas con plásticos taparse, cajas y banderas de distintas nacionalidades
para resguardarse de la lluvia que cayó durante la noche y que continuó
durante parte de la ceremonia.
"¡Eco, salió el sol!", dijo el Papa
interrumpiendo su homilía cuando se percató de la presencia del astro ausente.-
A pesar de estar empapados, los peregrinos no perdieron el
entusiasmo en ningún momento y se despertaron con toda la ilusión para
presenciar la misa que clausuró la JMJ.
"No me importa si estoy empapada. Merece la pena,
incluyendo el dinero que he gastado para llegar aquí viajando durante 30 horas
en autobús desde mi casa", decía Cecilia Rziha, de 17 años, quien llegó
desde Tampa, en el estado norteamericano de Kansas.
El Papa llegó en helicóptero desde el centro de Toronto y
fue conducido entre la marea de gente que portaban una inmensidad de paraguas y
otros artefactos para cubrirse de la lluvia.
Además de los asistentes, docenas de cardenales y obispos, que ayudaron en
la celebración de la Misa final también se empaparon y lo mismo ocurrió con
los políticos canadienses que acudieron al evento.