TORONTO 28, Jul. 02 (ACI).- Después del rezo del Ángelus,
el Papa Juan Pablo II agradeció a todos los organizadores y participantes por
"hacer de la Jornada Mundial de la Juventud un éxito".
El Pontífice saludó a los ciudadanos de Toronto, los
voluntarios, la policía, los bomberos, el alcalde y las autoridades en todos
los niveles del gobierno, a las otras iglesias cristianas, distintas comunidades
y los seguidores de otras tradiciones religiosas.
El Papa llamó a los jóvenes del mundo a hacer vida "los
compromisos que han tomado en estos días de fe y celebración". "¡Que
siempre atesoren la memoria de Toronto!", exclamó.
Se dirigió especialmente al Cardenal Aloysius Ambrozic,
Arzobispo de Toronto, a los obispos de la Conferencia Episcopal canadiense, al
Comité Organizador y al Pontifico Consejo para os Laicos en la persona de su
presidente, el Cardenal James Francis Stafford. Hablando en español, saludó a
los jóvenes de habla hispana. "No teman responder generosamente al llamado
del Señor. ¡Dejen que su fe brille en el mundo, que sus acciones muestren su
compromiso con el mensaje salvífico del Evangelio!", afirmó
Asimismo, habló a los jóvenes de habla portuguesa: "la
Jornada Mundial de la Juventud no termina aquí; seguirá en sus vidas de
fidelidad a Cristo. ¡Sean sal! ¡Sean luz para el mundo a su alrededor!"
A los jóvenes italianos les pidió mantener "vivo el
regalo de la fe que los ha sostenido en estos días. La Iglesia necesita su
dedicación. ¡Arrivederci a Roma!"
Luego habló a los "amigos de habla germana":
"Ustedes tienen que mantener vivo de una manera especial el espíritu de la
Jornada Mundial de la Juventud, para prepararse rumbo a Colonia 2005. Trabajen
para construir una civilización de amor y justicia. ¡Que su luz guíe a muchos
otros al reino de santidad, verdad y justicia de Cristo!"
Finalmente afirmó que sus pensamientos se dirigieron a su
tierra natal, Polonia, "la que pronto visitaré de nuevo. Nunca pierdan de
vista su herencia cristiana. Es ahí donde encontrarán la sabiduría y coraje
que necesitan para enfrentar los enormes desafíos morales y éticos de nuestros
tiempos. Los confío a todos a la protección de Nuestra Señora de Jasna Góra".