CIUDAD DEL VATICANO, 28 JUL 200 (VIS).-Esta mañana a las
9,30 (hora local) Juan Pablo II presidió la concelebración eucarística en
Downsview Park, con la que se clausuró la Jornada Mundial de la Juventud.
Concelebraron con el Papa 400 obispos y 1.000 sacerdotes. A
la misa, celebrada en francés, inglés, inuktikut y en las lenguas de los
diversos participantes, asistieron 800.000 jóvenes.
La homilía del Santo Padre estuvo dedicada al tema de la
XVII Jornada Mundial de la Juventud: "Vosotros sois la sal de la tierra.
Vosotros sois la luz del mundo".
El Papa citó el pasaje evangélico en el que los discípulos
de Jesús escuchaban cerca del lago de Galilea "su voz, suave y acuciante
(...) como un llamamiento a elegir entre la vida y la muerte, entre la verdad y
la falsedad".
"Hoy -prosiguió- os repite las mismas palabras a
vosotros jóvenes. (...) Sus palabras os hablan del significado que tiene el ser
cristianos. Os enseñan qué tenéis que hacer para permanecer en su amor. (...)
Jesús ofrece un camino, el espíritu del mundo ofrece otro. El espíritu del
mundo ofrece muchas ilusiones, muchas parodias de la felicidad. No hay quizá
tiniebla más densa que la que se insinúa en el ánimo de los jóvenes cuando
los falsos profetas apagan en ellos la luz de la fe, de la esperanza, del amor.
El engaño más grande, la mayor fuente de infelicidad es la ilusión de
encontrar la felicidad prescindiendo de Dios, de alcanzar la libertad excluyendo
las verdades morales y la responsabilidad personal. El Señor os invita a elegir
entre estos dos caminos".
"El mundo que heredaréis es un mundo que tiene una
necesidad desesperada de un sentido renovado de hermandad y de solidaridad.
(...) Necesita que vosotros seáis la sal de la tierra y la luz del mundo. La
sal condimenta y da sabor a la comida. (...) Vosotros debéis cambiar y mejorar
el 'gusto' de la historia humana; (...) debéis humanizar el mundo en que
vivimos".
"¡Si amáis a Jesús -exclamó el Papa- amad a la
Iglesia! No os desaniméis por las culpas y las faltas de algún hijo suyo. El
daño que algunos sacerdotes y religiosos han provocado a personas jóvenes y
frágiles, nos llena a todos de profunda tristeza y vergüenza. Pero pensad en
la gran mayoría de sacerdotes y religiosos profundamente comprometidos, cuyo
único deseo es servir y hacer el bien".
"Vosotros sois jóvenes, el Papa es viejo y está un
poco cansado", dijo después, siendo interrumpido por los participantes,
que exclamaban: "No es verdad, el Papa es joven". Juan Pablo II
respondió entonces, improvisando: "Tener ochenta y dos u ochenta y tres
años no es lo mismo que tener veintidós o veintitrés". Y recalcó,
volviendo a su homilía: "Pero se identifica todavía con vuestras
expectativas y vuestras esperanzas. Aunque he vivido entre muchas tinieblas,
bajo duros regímenes totalitarios, he visto lo bastante como para estar
absolutamente convencido de que ningún miedo, ninguna dificultad es tan grande
para sofocar completamente la esperanza que brota eterna en el corazón de los
jóvenes".
Acabada la misa, Juan Pablo II rezó el Angelus con los
jóvenes. Antes de la oración mariana, el Papa confío los frutos de la Jornada
Mundial de la Juventud a María, Madre del Redentor, para que "asegure -dijo-
su eficacia en el tiempo".
"Deseo anunciar oficialmente además -concluyó- que la
próxima Jornada Mundial de la Juventud se celebrará en el año 2005, en
Colonia, Alemania. En la imponente catedral de Colonia se venera la memoria de
los Reyes Magos, los Sabios de Oriente que siguieron la estrella que les llevó
a Cristo. Como peregrinos, vuestro camino a Colonia empieza hoy".