CIUDAD DEL VATICANO, 27 JUL 2002 (VIS).-Juan Pablo II se
trasladó esta mañana desde Strawberry Island a la Casa Madre de las Hermanas
de San José en Toronto, donde residirá hasta el 29 de julio cuando se
desplazará a Ciudad del Guatemala.
El complejo donde se aloja el Papa se encuentra en el centro
de un amplio parque en el norte de Toronto -el parque F.K. Morrow, un
filántropo que donó a las monjas el terreno de su propiedad- y comprende
además de la Casa Madre de la orden, una residencia, una casa de reposo para
religiosas ancianas, una capilla y una enfermería. En el centro viven
actualmente 120 religiosas.
La comunidad fue fundada en Francia en 1651 por el padre
Joseph Medaille, S.I. En el siglo XIX el obispo de Toronto pidió a las
religiosas, al igual que a los monjes de San Basilio, que se trasladasen a
Canadá para ocuparse de un orfanato durante una epidemia de tifus y cólera. En
1892 las Hermanas de San José inauguraron el primero de sus hospitales en
Canadá a los que siguieron hospicios para ancianos, escuelas y una residencia
para universitarias.
El Papa llegó a la Casa Madre de las religiosas poco antes
de las 11 de la mañana donde le esperaban las autoridades políticas
canadienses: el primer ministro de Canadá Jean Chrétien, la gobernadora
general del país, Adrienne Clarkson, el gobernador de Ontario, David Young y el
alcalde de Toronto, Mel Lastman. El Santo Padre se entrevistó en privado con
cada uno de ellos y después de haber saludado también a la superiora general y
al consejo de la congregación de las Hermanas de San José se dirigió a la
capilla para rezar el Angelus con la comunidad.
Antes de la oración mariana Juan Pablo II dio las gracias a
las monjas por su hospitalidad y subrayó que sabía cuanto habían colaborado
"junto a tantos religiosos y religiosas en la preparación de la Jornada
Mundial de la Juventud y en la acogida de los jóvenes de todo el mundo".
Después, recordando que la congregación acababa de celebrar
los 150 años de su fundación, dijo: "Bendigo con vosotras al Señor que
ha hecho maravillas a través de la dedicación, el sacrificio y el servicio
humilde y escondido de tantas Religiosas de San José".
Tras rezar el Angelus, el Papa almorzó en el refectorio del
convento con los 120 obispos de la Conferencia Episcopal de Canadá.