Toronto, 26 (NE - eclesiales.org) Una auténtica fiesta de fe
vivieron el día de ayer millares de jóvenes, en el primer encuentro con el
Papa Juan Pablo II con ocasión de la XVII Jornada Mundial de la Juventud. Un
colorido mar de banderas que se agitaban con gran entusiasmo recibió al Santo
Padre en el "Exhibition Place", donde el Papa alentó a los jóvenes a
responder a los desafíos del mundo de hoy con un mayor compromiso con el Señor
Jesús. Más de 300 mil jóvenes de más de 170 países se hicieron presentes
para dar testimonio de su fe y acoger las palabras del Santo Padre.
La Fiesta de la Acogida de los jóvenes llegados para la XVII
Jornada Mundial de la Juventud estuvo centrada en el tema de las
Bienaventuranzas. Contó con saludos, cantos y testimonios, luego de los cuales
tuvo lugar la procesión de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, y tras
la lectura del Santo Evangelio, el Papa pronunció un alentador discurso. Al
hilo de las palabras del Santo Padre, el estruendo de voces y canciones dio paso
a un silencio absoluto de reflexión ante un llamamiento explicito: "Jesús
cuenta contigo, Cristo te necesita. Responded a su llamada poniendo vuestras
vidas al servicio de vuestros hermanos y hermanas. Confiad en Cristo porque El
confía en vosotros".
"El Papa, quien los ama mucho, ha venido desde lejos
para escuchar nuevamente con vosotros las palabras de Jesús," afirmó el
Pontífice durante el encuentro, invitando a los jóvenes a hacer "las
diversas actividades de esta Jornada Mundial de la Juventud que está apenas
empezando un momento especial cuando cada uno de vosotros escucháis atentamente
al Señor, con un corazón generoso y dispuesto, con la finalidad de llegar a
ser 'sal de la tierra y luz del mundo'".
"Queridos jóvenes: el Papa de edad, con muchos años
pero aún joven de corazón, da respuesta a vuestro deseo joven de felicidad con
palabras que no son suyas. Son palabras que resonaron hace dos mil años.
Palabras que hemos escuchado nuevamente esta tarde: "Bienaventurados...".
La palabra clave en la enseñanza de Jesús es una proclamación de júbilo:
"Bienaventurados...". Fuimos creados para ser felices. Entonces con
razón, tenéis sed de felicidad. Cristo tiene la respuesta a vuestro deseo.
Pero él os pide que confiéis en El. La verdadera alegría es una victoria,
algo que no puede obtenerse sin una larga y difícil lucha. Cristo tiene el
secreto de esta victoria."
"Es caminando con Cristo que podemos encontrar la
alegría, ¡la verdadera alegría!" "Reunidos alrededor de la Cruz del
Señor, miramos a Él como ejemplo: Jesús no se limitó a proclamar las
Bienaventuranzas, ¡las vivió!". "Hoy -señaló más adelante- El os
llama para ser la sal y luz del mundo, para escoger la bondad, vivir en la
justicia, para convertiros en instrumentos de amor y paz. Su llamada siempre ha
exigido una elección entre lo bueno y lo malo, entre la luz y las tinieblas,
entre la vida y la muerte. Hoy él hace la misma invitación a vosotros que
estáis reunidos aquí en las orillas del Lago Ontario.
"¿Qué llamada elegirán seguir los centinelas de la
mañana? Creer en Jesús es aceptar lo que él dice, aun cuando sea contrario a
lo que otros digan. Significa rechazar la atracción del pecado, a pesar de lo
atractivo que pueda ser, con el fin de encaminarnos en el difícil sendero de
las virtudes del Evangelio. Jóvenes que me escuchan: ¡contestad al Señor con
corazones fuertes y generosos! Él cuenta con vosotros. Nunca olviden: ¡Cristo
os necesita para llevar a cabo su plan de salvación! Cristo necesita vuestra
juventud y vuestro generoso entusiasmo para hacer resonar su proclamación de
alegría en el nuevo milenio. ¡Contestad su llamada poniendo vuestras vidas a
su servicio en vuestros hermanos y hermanas! Confiad en Cristo, porque El
confía en vosotros."