TORONTO, 24 Jul. 02 (ACI).- En su primera mañana en tierra
canadiense, ya instalado en la Isla de la Fresa donde pasa unos días de
descanso, el Papa Juan Pablo II se levantó temprano después de unas buenas
horas de sueño y tuvo un emotivo encuentro con un grupo de jóvenes
discapacitados.
Según información oficial, el Santo Padre parece
acostumbrado al cambio de uso horario, pasó una hora y media solo en la capilla
acondicionada en la isla, celebró Misa con su secretario personal, Mons.
Stanislaw Dziwisz, recorrió el lugar en un golf-cart y estuvo "deleitado
por la belleza del sitio".
Como se sabe, el Papa suele pasar vacaciones entre 10 y 12
días en el norte de Italia cada verano. Este año su agenda no lo permitió y
según Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede,
está muy agradecido con los organizadores de la JMJ por preparar este
espléndido lugar.
Tras recorrer la isla, el Papa abordó un bote blanco a motor
en el que pasó dos horas navegando el tranquilo lago. Durante este paseo pasó
cerca de un lugar llamado Huronia Regional Center, habitado por discapacitados.
Unos 20 o 25 sabían que el Papa pasaría, y cada uno en su propio bote a
pedales, se acercó al Papa a una distancia que les permitió intercambiar
saludos y recibir rosarios.
Siguió luego su viaje y por la tarde visitó otra pequeña isla donde se
encontró con los Hermanos Cristianos. Por estos días, muchas casas en la
región del lago Simcoe tienen mensajes de saludo al Papa escritos en sus techos
como "Bienvenido Santo Padre" y "Santo Padre bendíganos".