|
Roma, 24 (NE - eclesiales.org)
"No son las cifras las que cuentan. Cuenta cada joven que llega". Así
lo afirmó Monseñor Stanislaw Rylko, secretario del Pontificio Consejo para los
Laicos, comentando la XVII Jornada Mundial de la Juventud, que se realiza en
estos días en la ciudad de Toronto. Entrevistado por el diario italiano
Avvenire, el Prelado destacó que la Jornada Mundial de la Juventud "es una
experiencia especial porque nos invita a confrontarnos con los areópagos
modernos y con la cultura en gran parte secularizada. Por esto es importante que
los jóvenes, que viven en buena parte en estas metrópolis, puedan encontrarse
y ver que somos muchos los que creemos en Cristo y estamos orgullosos de ello".
Recordando que fueron los Obispos de Canadá los que pidieron
al Papa la celebración de la Jornada, Monseñor Rylko afirmó que "lo
hicieron porque, como pastores, advirtieron que la JMJ es un evento importante
no sólo para los jóvenes sino para toda la Iglesia y para el modo de situarse
en la sociedad. Donde la fe corre el riesgo de ser marginada o vivida con
complejo de inferioridad respecto a esta cultura, la JMJ es una gran oportunidad,
un don, una gracia".
"Y creo que lo que distingue esta Jornada -añadió- es
el hecho de que una Iglesia relativamente pequeña ha tenido el valor de
lanzarse a una iniciativa tan grande. Porque estoy seguro de que, también esta
vez, será una Jornada mundial grande, sobre todo desde el punto de vista
espiritual".
|