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Toronto, con sus dos millones y medio de habitantes, la ciudad más
multicultural del mundo (unos 200 grupos étnicos que hablan unos 100 idiomas y
dialectos), asiste sorprendida a la invasión de jóvenes con la mochila a la
espalda y visera.
En este lunes, después de haber pasado algunos días con las
comunidades cristianas de las 72 diócesis esparcidas por el territorio
canadiense y algunas de Estados Unidos, decenas de miles de jóvenes han llegado
a la meta esperada.
Al llegar a Toronto, la gran mayoría en grupos, los chicos y
chicas se dirigen a los centros de acogida de inscripciones situados en el
Exhibition Place, donde se encuentran los pabellones en los que se celebrarán
gran parte de los acontecimientos (catequesis, festivales juveniles, y otros
encuentros).
Allí reciben su «mochila del peregrino», realizada por las
manos de encarcelados canadienses que han querido participar de este modo en el
evento, en la que encuentran ayudas decisivas para aprovechar estos días con
mayor tranquilidad.
En el ambiente se experimenta la emoción que prepara los
grandes momentos.
En los pabellones del Exhibition Place, se podía ver a
periodistas cumpliendo con diligencia el procedimiento de acreditación ante
estudios fotográficos colocados en el lugar, dando la sensación de encontrarse
en estudios cinematográficos.
Han llegado también misioneros, religiosas, representantes
de comunidades católicas, que en un pabellón vocacional especial están
terminando de instalar sus stands. Distribuyen folletos, regalos, caramelos... y
consejos «vocacionales».
La gran mayoría de los doscientos mil jóvenes que ya se han
inscrito duermen acogidos por familias, parroquias, o escuelas, en muchas
ocasiones en saco de dormir.
«No tenemos que dejarnos llevar por el ansia de los números»,
explica el padre Thomas Rosica, director del Comité organizador de las Jornadas
Mundiales de la Juventud (JMJ) de Toronto.
«Habrá 200.000, 300.000 jóvenes --añade--. Lo importante
es que todos los jóvenes que lleguen hagan la experiencia del encuentro con
Jesucristo, de manera que estas jornadas puedan convertirse verdaderamente en
ese laboratorio de fe, invocado por el Papa en las JMJ de 2000, en Roma».
Las JMJ empezarán oficialmente la tarde de este martes con
la celebración eucarística presidida en el Exhibition Place por el cardenal
Aloysius Ambrozic, arzobispo de Toronto. El purpurado dará la bienvenida a los
jóvenes canadienses y de los 173 países presentes. Luego tendrá lugar el
concierto de bienvenida.
Juan Pablo II debería aterrizar en Toronto a las 13:00 de este martes. Tras una
sencilla ceremonia de bienvenida, se trasladará directamente a la Isla de
Strawberry situada en el Lago Simcoe, a unos 150 kilómetros al norte de
Toronto, donde descansará algo más de tres días. Los jóvenes le darán la
bienvenida en el «Exhibition Place» el próximo jueves.
Entre el miércoles y el viernes, los jóvenes participarán
por las mañanas en las catequesis que se impartirán en más de 100 iglesias y
salas de Toronto (los denominados «centros cívicos»), divididos por países
de procedencia e idiomas, dirigidas por obispos de todo el mundo.
Durante la tarde de esos tres días, los jóvenes podrán
visitar el «Coronation Park», un parque situado a orillas del Ontario, que
para esta ocasión ha sido bautizado con el nombre de «Duc in Altum Park».
Allí se instalarán confesionarios, donde habrá sacerdotes que confesarán en
distintos idiomas. Una zona del parque quedará reservada a la adoración
eucarística.
En el «Exhibition Place», las tardes del miércoles y
viernes habrá un «Festival de la Juventud», que incluirá experiencias
artísticas, culturales y espirituales basadas en la vida y en la fe de los
jóvenes de todo el mundo. Por primera vez se podrá participar en algunos
proyectos de asistencia social.
En la tarde del viernes se celebrará el Viacrucis en varias
zonas de Toronto. La procesión principal saldrá del Ayuntamiento a las 19,30
horas y atravesará el centro de la ciudad a lo largo de la «University
Avenue».
Las JMJ culminarán con el encuentro con el Papa entre la vigilia del sábado y
la mañana del domingo en el «Downsview Park», hasta donde llegarán los
muchachos caminando entre seis o diez kilómetros, dependiendo del recorrido.