Denuncia de monseñor Biguzzi, obispo de Makeni
ROMA, 19 julio 2002 (ZENIT.org).- Monseñor Giorgio Biguzzi,
obispo de Makeni (Sierra Leona), ha expresado su disgusto por la decisión de
las autoridades canadienses de negar el visado de entrada a los jóvenes
sierraleoneses. Estos deberían haber participado en la Jornada Mundial de la
Juventud que se celebra en Toronto.
«La delegación debía estar integrada por doce jóvenes,
dos sacerdotes y por mí», explica monseñor Biguzzi en declaraciones a la
agencia misionera Misna.
«Las autoridades canadienses --revela el obispo-- sólo nos
han concedido los visados a mí y a los dos sacerdotes, afirmando que éramos
los únicos del grupo que ofrecían suficientes garantías de regresar a Sierra
Leona, mientras que los jóvenes, según ellos, podrían haber aprovechado el
viaje al extranjero para abandonar el país de origen».
«Tendré que viajar solo a Toronto, dado que los dos
sacerdotes han renunciado a viajar sin el resto de la delegación», añade.
Monseñor Biguzzi parte esta tarde hacia Canadá vía Conacry
(Guinea). Visitará también sus hermanos de congregación religiosa en Estados
Unidos, los misioneros javerianos.
«Me sorprende --dijo el obispo-- que en la época de la
globalización se eleven barreras, muros insalvables que impiden a los jóvenes
de Sierra Leona compartir su experiencia de fe tras diez años de guerra».
«Precisamente ahora que ha comenzado la paz, alguien ha
estropeado nuestra fiesta --concluye--. Siento verdaderamente que Canadá no
permita a nuestros muchachos encontrarse con el Papa en Toronto».