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17-Agosto-2000 -- ZENIT Servicios de Noticias
ROMA VIVE LA CATEQUESIS JUVENIL MAS GRANDE
DE TODOS LOS TIEMPOS
Más de trescientos obispos responden a las
preguntas de chicos y chicas
CIUDAD DEL VATICANO, 16 agosto (ZENIT.org).-
Tras la inauguración oficial de las Jornadas Mundiales de la
Juventud, en la que junto a Juan Pablo II participaron 700 mil jóvenes,
comenzaron en la mañana de hoy una serie de catequesis que hasta el
próximo viernes congregan a los peregrinos por grupos diseminados
por toda Roma.
Trescientas plazas públicas --en muchos casos
auténticamente monumentales--, iglesias, campos de tenis..., etc.,
se han convertido de este modo en el sugerente escenario de
encuentro en el que los muchachos y muchachas pueden plantear en 32
idiomas sus preguntas e inquietudes de fe, gracias a la
disponibilidad de más de tres centenares de obispos venidos de los
cinco continentes.
El tema de reflexión de esta primera jornada
era «El Emanuel, Dios con nosotros». En la Basílica de San Juan
de Letrán, por ejemplo, el encargado de dirigir el encuentro con
los jóvenes fue el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, quien
recorrió los grandes pasajes del Antiguo Testamento que anuncian la
promesa de la venida de Jesús, para detenerse después en los
escritos del Nuevo Testamento de Juan y Pablo que ahondan en el
cumplimiento de la promesa divina.
El purpurado italiano concluyó: «Muchas
veces nos preguntamos: "¿Cuál es mi destino? ¿Cuál es
nuestro destino? ¿Qué es lo que nos espera?". El Señor
responde a esta pregunta, que es la pregunta más importante de
nuestra vida, de la que dependen las demás preguntas, la que en el
fondo preocupa a toda mujer, a todo hombre, a todo joven, a todo
anciano... Pues bien, la respuesta de Dios es ésta: "Tu
destino es la comunión eterna conmigo". De este modo, en la
palabra "Emmanuel" --que quiere decir "Dios con
nosotros"-- encontramos el sentido, el significado y también
la grandeza del don de ser cristianos. Este es la razón por la que
debemos vivir nuestro cristianismo y testimoniar nuestra fe. Este es
el sentido del gran año santo de 2000, este es el sentido de la
Jornada Mundial de la Juventud».
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