17-Abril-2008 -- Servicio Informativo del Vaticano

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LA EDUCACION, PARTE INTEGRANTE DE LA MISION DE LA IGLESIA

CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008 (VIS).-A las 17.00 (23 de Roma), el Papa se encontró con el mundo universitario católico en la Universidad Católica de Washington. Asistieron al acto 235 rectores de universidades y colleges católicos, 195 responsables diocesanos para la enseñanza y representantes de profesores y estudiantes católicos, unas 600 personas en total.

"La tarea educativa -dijo el Santo Padre en su discurso- es parte integrante de la misión de la Iglesia de proclamar la Buena Nueva".

Benedicto XVI subrayó que "los nobles objetivos de la formación académica y de la educación, fundados en la unidad de la verdad y en el servicio a la persona y a la comunidad, son un poderoso instrumento de esperanza contra los conflictos personales, la confusión moral y la fragmentación del conocimiento".

El Papa afirmó que era oportuno "reflexionar sobre lo que es específico de nuestras instituciones católicas" y preguntarse "cómo pueden contribuir al bien de la sociedad a través de la misión primaria de la Iglesia, que es evangelizar".

Tras poner de relieve que "la identidad de una universidad o de una escuela católica no es simplemente una cuestión de número de estudiantes católicos", el Santo Padre afirmó que "es una cuestión de convicción -creemos realmente que el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. (...) ¿Aceptamos -preguntó- la verdad que Cristo revela? En nuestras universidades y escuelas, ¿la fe es "tangible"?".

"La "crisis de verdad" contemporánea -continuó- está enraizada en una "crisis de fe". Solo mediante la fe podemos dar libremente nuestro asenso al testimonio de Dios y reconocerlo como el trascendente garante de la verdad que revela. (...) La libertad no es optar por no hacer algo; es la facultad de optar por una participación en el mismo Ser, de modo que la auténtica libertad no se puede alcanzar alejándose de Dios".

El pontífice señaló que la misión de la Iglesia de evangelizar "la involucra en la lucha que sostiene la humanidad para alcanzar la verdad. Al expresar la verdad revelada sirve a todos los miembros de la sociedad, purificando la razón, asegurando que permanece abierta a la consideración de las verdades últimas".

"Los educadores cristianos pueden liberar con confianza a los jóvenes de los límites del positivismo y despertar en ellos la receptividad por la verdad, por Dios y por su bondad. De este modo, ayudaréis también a formar su conciencia, que enriquecida por la fe, abre un camino seguro hacia la paz interior y el respeto por los demás".

El Papa recordó que "cuando no se reconoce nada como definitivo por encima del individuo, el criterio último de juicio es el yo y la satisfacción de los deseos inmediatos del individuo".

Tras dar las gracias a las autoridades académicas por su "empeño y generosidad" y por sus "aportaciones desinteresadas", que "sirven tanto al país como a la Iglesia", Benedicto XVI recordó que "todo llamamiento al principio de la libertad académica para justificar posiciones que contradicen la fe y la enseñanza de la Iglesia supondría un obstáculo o incluso traicionaría la identidad y la misión de la universidad, una misión que constituye el centro de del "munus docendi" de la Iglesia y que no es autónoma o independiente de ella".

"Los profesores y administradores, tanto en las universidades como en las escuelas -añadió- tienen el deber y el privilegio de asegurar que los estudiantes reciban una instrucción en la doctrina y en la práctica católica. Esto exige que el testimonio público al modo de ser de Cristo, como enseña el Evangelio y es propuesto por el magisterio de la Iglesia, modele todos los aspectos de la vida institucional tanto dentro como fuera de las aulas de las escuelas. Alejarse de esta visión debilita la identidad católica y, lejos de hacer progresar la libertad, conduce inevitablemente a la confusión tanto moral como intelectual y espiritual".

El Santo Padre animó a los profesores de catequesis -tanto religiosos como laicos- en su tarea y afirmó que "la educación religiosa es un estimulante apostolado y existen muchos signos de un deseo entre los jóvenes de conocer mejor la fe y de practicarla con determinación". A los religiosos y religiosas y a los sacerdotes les exhorto a no abandonar "el apostolado escolar; es más -concluyó- renovad vuestro empeño en las escuelas, especialmente en las que se encuentran en las zonas más pobres".

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