5-Febrero-2004 -- Noticias Eclesiales

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PAPA DESTACA COMPROMISOS MORALES QUE DEBEN TENER LOS CRISTIANOS

Roma, 5 (NE - eclesiales.org) El Salmo 14, "¿Quien es digno de estar ante el Señor?", fue el tema de la catequesis ofrecida el día de ayer por el Papa Juan Pablo II, durante la audiencia general. En su encuentro con los peregrinos, que tuvo lugar en el Aula Pablo VI, el Papa explicó que al meditar en este Salmo "podemos pensar en una procesión de fieles que se agolpa a las puertas del templo de Sión para acceder al culto. (…) Para cruzar el umbral que conduce a la 'tienda', es decir, al templo sobre el 'monte santo' de Sión, se requieren unas cualidades", que "son once y constituyen una síntesis ideal de los compromisos morales de base presentes en la Ley bíblica".

A diferencia de otras culturas religiosas, donde para ser admitidos ante la divinidad "se exige sobre todo la pureza ritual exterior, que comporta abluciones, gestos y vestidos particulares", el salmista "exige la purificación de la conciencia, para que cada decisión esté inspirada en el amor por la justicia y por el prójimo" invitando a "conjugar fe y vida, oración y compromiso existencial, adoración y justicia social".

Refiriéndose a los once compromisos que "pueden ser la base de un examen de conciencia personal cada vez que nos preparamos para confesar nuestras culpas y ser admitidos a la comunión con el Señor en la celebración litúrgica", el Papa enumeró aquellos que "expresan una decisión ética": "Seguir el camino de la integridad moral, de la práctica de la justicia y de la sinceridad perfecta al hablar".

En relación con el prójimo, añadió, "hay tres deberes: eliminar la calumnia del lenguaje, evitar toda acción que pueda perjudicar al hermano, frenar los insultos contra quien vive con nosotros diariamente. Posteriormente está la exigencia de una posición clara en el ámbito social: despreciar al malvado, honrar a quien teme a Dios. Finalmente se elencan los tres últimos preceptos sobre los que hay que hacer un examen de conciencia: ser fieles a la palabra dada, al juramento, también en el caso en que pueda tener consecuencias perjudiciales para nosotros; no practicar la usura, llaga que también en nuestros días es una realidad infame capaz de estrangular la vida de muchas personas, y evitar la corrupción en la vida pública, otro compromiso que hay que saber practicar con rigor también en nuestro tiempo".

El Santo Padre puso de relieve que "seguir este camino de decisiones morales auténticas significa estar preparados al encuentro con el Señor. (...) Quien actúa del modo indicado por el salmista -concluye nuestra oración- 'no vacilará jamás'".



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