
PRESENTADO EL TEXTO DE LA TERCERA PARTE DEL SECRETO DE FATIMACIUDAD DEL VATICANO, 26 JUN 2000 (VIS).-Esta mañana se presentó en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el documento "El mensaje de Fátima", elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger y del arzobispo Tarcisio Bertone, S.D.B., respectivamente prefecto y secretario de este dicasterio. El documento, de algo más de 40 páginas, se ha publicado en inglés, francés, italiano, castellano, alemán, portugués y polaco. Consta de una presentación del arzobispo Bertone; la primera y segunda parte del "secreto" de Fátima: texto original del escrito de Sor Lucía en la "tercera memoria" del 31 de agosto de 1941 destinada al obispo de Leiria-Fátima y su traducción; la reproducción fotográfica del manuscrito original de la tercera parte del "secreto" y su traducción; la carta de Juan Pablo II a Sor Lucía, fechada el 19 de abril del 2000 y su traducción; una síntesis del coloquio del arzobispo Bertone y del obispo Serafim de Sousa Ferreira e Silva, (de Leiria-Fátima), con Sor Lucía el pasado 27 de abril en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra (Portugal); las palabras del cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, al final de la beatificación de Jacinta y Francisco el pasado 13 de mayo; y un comentario teológico del cardenal Ratzinger. En la presentación, el arzobispo Bertone afirma que "Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas. (...) Nadie en 1917 podía haber imaginado todo esto: los tres 'pastorinhos' de Fátima ven, escuchan, memorizan, y Lucía, la testigo que ha sobrevivido, lo pone por escrito en el momento en que recibe la orden del obispo de Leiria y el permiso de Nuestra Señora". "La tercera parte del 'secreto' -escribe-, fue escrita (...) el 3 de enero de 1944. Existe un único manuscrito, que aquí se reproduce en facsímile. El sobre lacrado estuvo guardado primero por el obispo de Leiria. Para tutelar mejor el 'secreto', el 4 de abril de 1957 el sobre fue entregado al archivo secreto del Santo Oficio. Sor Lucía fue informada de ello por el obispo de Leiria. El secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe señala que "según los apuntes del archivo, el 17 de agosto de 1959, el comisario del Santo Oficio, padre Pierre Paul Philippe, O.P., de acuerdo con el cardenal Alfredo Ottaviani, llevó el sobre que contenía la tercera parte del 'secreto de Fátima' a Juan XXIII. Su Santidad, 'después de algunos titubeos', dijo: 'Esperemos. Rezaré. Le haré saber lo que decida'. En realidad, el Papa Juan XXIII decidió devolver el sobre lacrado al Santo Oficio y no revelar la tercera parte del 'secreto'. Pablo VI leyó el contenido con el sustituto, el obispo Angelo Dell'Acqua, el 27 de marzo de 1965 y devolvió el sobre al archivo del Santo Oficio, con la decisión de no publicar el texto'. Juan Pablo II por su parte pidió el sobre con la tercera parte del 'secreto' después del atentado del 13 de mayo de 1981", que fue entregado al sustituto de la Secretaría de Estado, monseñor Martínez Somalo, el 18 de julio del mismo año, y el 11 de agosto fue devuelto al archivo del Santo Oficio. "Como es sabido -añade monseñor Bertone-, el Papa Juan Pablo II pensó inmediatamente en la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una oración que definió 'Acto de consagración', que se celebraría en la Basílica de Santa María la Mayor el 7 de junio de 1981". "Pero el Santo Padre, para responder más plenamente a las peticiones de 'Nuestra Señora', quiso explicitar durante el Año Santo de la Redención (1984) el acto de consagración del 7 de junio de 1981, repetido en Fátima el 13 de mayo de 1982". "Sor Lucía -continuó el arzobispo-, confirmó personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a los deseos de Nuestra Señora. Por tanto, toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen de fundamento". Sor Lucía ya había insinuado la interpretación de la tercera parte del "secreto" en una carta al Santo Padre del 12 de mayo de 1982, que se publica en el documento. El arzobispo Tarcisio Bertone señala finalmente que "la decisión del Santo Padre Juan Pablo II de hacer pública la tercera parte del 'secreto' de Fátima cierra una página de historia, marcada por la trágica voluntad humana de poder y de iniquidad, pero impregnada del amor misericordioso de Dios y de la atenta premura de la Madre de Jesús y de la Iglesia". .../MENSAJE FATIMA/BERTONE VIS 20000626 (740) TRADUCCION INTEGRA DEL TEXTO ORIGINAL CIUDAD DEL VATICANO, 26 JUN 2000 (VIS).-Ofrecemos a continuación la traducción completa del texto original en portugués de la tercera parte del secreto de Fátima, revelado el 13 de julio de 1917 a los tres pastorcillos en la Cueva de Iria-Fátima y transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944: "Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía. "Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Angel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Angel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: (Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: 'algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él' a un Obispo vestido de Blanco 'hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre'. También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Angeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios". .../TERCERA PARTE SECRETO/... VIS 20000626 (380) CARDENAL RATZINGER: LA CLAVE DEL "SECRETO" ES PENITENCIA CIUDAD DEL VATICANO, 26 JUN 2000 (VIS).-Según el cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la "palabra clave" del tercer secreto de Fátima "es el triple grito: '(Penitencia, Penitencia, Penitencia!'". Lo afirma en el "Comentario Teológico" que se publica en la parte final del documento hecho público hoy por la Santa Sede. El cardenal Ratzinger dice también que otra palabra clave es "mi Corazón Inmaculado triunfará", "el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma; el fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo". El Comentario Teológico del Prefecto de la Congregación para la Fe está dividido en tres partes: Revelación pública y revelaciones privadas, su lugar teológico; La estructura antropológica de las revelaciones privadas; Un intento de interpretación del secreto de Fátima. "El término 'revelación pública' -afirma el cardenal Ratzinger- designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se llama 'revelación' porque en ella Dios se ha dado a conocer progresivamente a los hombres, hasta el punto de hacerse él mismo hombre, para atraer a sí y para reunir en sí a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo. (...) En Cristo Dios ha dicho todo, es decir, se ha manifestado a sí mismo y, por lo tanto, la revelación ha concluido con la realización del misterio de Cristo que ha encontrado su expresión en el Nuevo Testamento". La "revelación privada", en cambio, "se refiere a todas las visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento; es ésta la categoría dentro de la cual debemos colocar el mensaje de Fátima. (...) La autoridad de las revelaciones privadas -prosigue el cardenal Ratzinger- es esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra fe". La revelación privada, en cambio, "es una ayuda para la fe, y se manifiesta como creíble precisamente porque remite a la única revelación pública". Citando al teólogo flamenco E. Dhanis, el prefecto para la Fe afirma que "la aprobación eclesiástica de una revelación privada contiene tres elementos: el mensaje en cuestión no contiene nada que vaya contra la fe y las buenas costumbres; es lícito hacerlo público, y los fieles están autorizados a darle en forma prudente su adhesión". "Un mensaje así puede ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento presente; por esto no se debe descartar. Es una ayuda que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de la misma". El cardenal Ratzinger subraya también que "la profecía en el sentido de la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino explicar la voluntad de Dios para el presente, lo cual muestra el recto camino hacia el futuro". La parte más importante del Comentario Teológico está dedicada a "un intento de interpretación del secreto de Fátima". Del mismo modo que la palabra clave de la primera y de la segunda parte del "secreto" es la de "salvar almas", "la palabra clave de este 'secreto' es el triple grito: '(Penitencia, Penitencia, Penitencia!'. Viene a la mente el comienzo del Evangelio: 'paenitemini et credite evangelio' (Mc 1,15). Comprender los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe. Esta es la respuesta adecuada al momento histórico, que se caracteriza por grandes peligros y que serán descritos en las imágenes sucesivas. Me permito insertar aquí un recuerdo personal: en una conversación conmigo, Sor Lucia me dijo que le resultaba cada vez más claro que el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto". Después, el prefecto de la Congregación para la Fe pasa revista a las "imágenes" del secreto. "El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis. Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego". "La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a la penitencia. De este modo se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que vieron los niños no es una película anticipada del futuro, de la cual nada podría cambiarse. En realidad, toda la visión tiene lugar sólo para llamar la atención sobre la libertad y para dirigirla en una dirección positiva. (...) Su sentido es el de movilizar las fuerzas del cambio hacia el bien. Por eso están totalmente fuera de lugar las explicaciones fatalísticas del 'secreto' que dicen que el atentador del 13 de mayo de 1981 habría sido en definitiva un instrumento de la Providencia. (...) La visión habla más bien de los peligros y del camino para salvarse de los mismos". Pasando a las siguientes imágenes, "el lugar de la acción -explica el cardenal Ratzinger- aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada, una gran ciudad medio en ruinas, y finalmente una gran cruz de troncos rústicos. Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como costosa subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones, en las que el hombre destruye la obra de su proprio trabajo (...) Sobre la montaña está la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz la destrucción se transforma en salvación; se levanta como signo de la miseria de la historia y como promesa para la misma". "Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco ('hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre'), otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas las clases y estratos sociales. El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa en medio de los cuerpos de los muertes. El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de persecuciones. En esta imagen, se puede ver representada la historia de todo un siglo. Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente representados en las dos imágenes de la montaña y de la ciudad, y están orientados hacia la cruz, también los tiempos son representados de forma compacta". "En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad. En el 'espejo' de esta visión vemos pasar a los testigos de la fe de decenios". El prefecto de la Fe afirma también que en el viacrucis de este siglo "la figura del Papa tiene un papel especial. En su fatigoso subir a la montaña podemos encontrar indicados con seguridad juntos diversos Papa, que empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido los sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellos por el camino que lleva a la cruz. En la visión también el Papa es matado en el camino de los mártires )No podía el Santo Padre, cuando después del atentado del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del 'secreto', reconocer en él su proprio destino? Había estado muy cerca de las puertas de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado con las siguientes palabras: 'fue una mano materna la que guió la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte' (13 de mayo de 1994). Que 'una mano materna' haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones". La conclusión del secreto, prosigue el cardenal Ratzinger, "recuerda imágenes que Lucía puede haber visto en libros piadosos, y cuyo contenido deriva de antiguas intuiciones de fe. Es una visión consoladora, que quiere hacer maleable por el poder salvador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los mártires están aquí consideradas juntas: la sangre de los mártires fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con la pasión de Cristo y se convierte en una sola cosa con ella". "La visión de la tercera parte del secreto tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con una imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y, precisamente una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre (...) del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica". )Qué significa en su conjunto (en sus tres partes), el "secreto" de Fátima?, se pregunta por último el cardenal Ratzinger. "Ante todo debemos afirmar con el cardenal Sodano: 'los acontecimientos a los que se refiere la tercera parte del 'secreto' de Fátima parecen pertenecer ya al pasado'. En la medida en que se refiere a acontecimientos concretos ya pertenecen al pasado. Quien había esperado impresionantes revelaciones apocalípticas sobre el fin del mundo o sobre el curso futuro de la historia se desilusionará. Fátima no nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad, lo mismo que la fe cristiana no quiere y no puede ser un mero alimento para nuestra curiosidad. Lo que queda de válido lo hemos visto de inmediato al inicio de nuestras reflexiones sobre el texto del 'secreto': la exhortación a la oración como camino para la 'salvación de las almas' y, en el mismo sentido, la llamada a la penitencia y a la conversión". "Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del 'secreto', que con razón se ha hecho famosa: 'mi Corazón Inmaculado triunfará'. )Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este 'sí' Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios". "Pero desde que Dios mismo tiene corazón humano y de ese modo ha dirigido
la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal
ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las
palabras de Jesús: 'padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened
confianza; yo he vencido al mundo' (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos
invita a confiar en esta promesa".
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