12-Mayo-2000 -- ZENIT.org Servicios de Noticias
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FATIMA: POR PRIMERA VEZ UN PAPA BEATIFICA A NIÑOS QUE NO SON MARTIRES

Declaraciones del prefecto de la Congregación vaticana para los Santos

CIUDAD DEL VATICANO, 11 mayo (ZENIT.org).- Se llama María Emilia Santos, es portuguesa y tiene 69 años: desde hace 22 años estaba totalmente paralizada, sin poder salir de la cama. El 20 de febrero de 1989, hace once años, experimentó una curación instantánea y completa, tras haber pedido a Dios la gracia por intercesión de los dos pastorcillos que recibieron las apariciones de la Virgen María en Fátima. El milagro, necesario para la beatificación, fue reconocido por la Iglesia el 28 de junio de 1999.

María Emilia estará presente el próximo sábado en la beatificación, junto a Lucía, de 93 años, carmelita que vive en el monasterio de Coimbra, prima de los nuevos beatos y testigo de las apariciones de la Virgen que tuvieron lugar entre el 13 de mayo y el mes de octubre de 1917.

El testimonio de Lucía en el proceso de beatificación de Francisco y Jacinta ha sido, obviamente, de importancia decisiva. Ella conoció mejor que nadie a sus primos, con los que pasaba días enteros. Ha podido testimoniar sobre el influjo que tuvieron en la vida de esos pequeños las apariciones. El proceso de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos ha permitido constatar cómo los pastorcillos fueron cultivando una estupenda vida espiritual que llegó a alcanzar grados heroicos, como lo afirmó el Decreto del 13 de mayo de 1989.

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el arzobispo José Saraiva Martins, ha explicado a los micrófonos de «Radio Vaticano» la importancia que tienen estas beatificaciones que proclamará el próximo sábado el Papa en Fátima. «La beatificación de los dos pastorcillos, Francisco y Jacina --explica--, es ciertamente un acontecimiento que ha sido esperado durante mucho tiempo. Y no sólo por los católicos portugueses. Todos los devotos de esos niños que vieron a la Virgen de Fátima --están esparcidos por todo el mundo-- saltan de alegría ante este evento. El significado de la beatificación de los dos hermanitos es bastante claro. El movimiento religioso que surgió con las apariciones de la Virgen en la Cova de Iría, que pronto se extendería por toda la catolicidad, recibirá una especial confirmación y un nuevo impulso. En particular, al elevar a los dos pequeños videntes a la gloria de los altares, el Santo Padre permite su culto en la Liturgia de la Iglesia, estimula la devoción de los fieles por ellos, y sobre todo, les propone como modelos eximios de virtud cristiana».

Francisco y Jacinta serán los primeros niños beatificados sin ser mártires. Se trata, por tanto, de un paso totalmente nuevo para la historia de la Iglesia. Saraiva Martins, quien es también portugués, lo explica así: «La razón por la que antes no se había beatificado a niños de esa edad se debe a la convicción que existía de que a esa edad todavía no eran capaces de practicar las virtudes cristianas de manera heroica. La Congregación para las Causas de los Santos afrontó de manera profunda esta cuestión en 1981. Para ello se sirvió de especialistas en los diferentes sectores relacionados con el argumento en cuestión: desde el teológico hasta el jurídico, desde el histórico y pedagógico hasta incluso el psicológico. La conclusión a la que llegaron los especialistas es que las personas que han alcanzado la "aetas discretionis", es decir el uso de razón, pueden ejercer las virtudes incluso de manera heroica, por tanto, pueden ser beatificadas y canonizadas».

Tercer secreto Por lo que se refiere a la cuestión del «tercer secreto de Fátima» que la Virgen reveló a los pastorcillos y que los Papas no han querido hacer de dominio público, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos ha explicado en declaraciones a la revista «Inside the Vatican» que es inútil hacer especulaciones sobre su carácter catastrofista. «El hecho de que no se haya hecho de dominio público no significa necesariamente que se deba al anuncio de catástrofes. Más bien indica que no es necesario conocer esa parte de las revelaciones. Nosotros ya sabemos lo suficiente de las dos primeras partes. Ya sabemos lo que quiere el Señor nos quiso decir a través de su Madre. Y esto lo saben todos».

Este Papa ha sido el que más beatificaciones y canonizaciones ha hecho en toda la historia: ha beatificado a 1.200 personas y canonizado a 447; en total 1.449. Saraiva Martins, al intervenir en el noticiero internacional de «Radio Vaticano» ha aclarado que con ello, Juan Pablo II quiere demostrar «la gran importancia pastoral y eclesial de las beatificaciones y canonizaciones. Elevar a los Siervos de Dios a la gloria de los altares significa proponer a todo el Pueblo de Dios y a la sociedad moderna modelos auténticos de humanidad y de santidad, que el hombre de nuestro tiempo necesita de manera particular».

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