21-Enero-2002 -- Servicio Informativo del Vaticano

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UNION SACERDOTAL SAN JUAN MARIA VIANNEY: PLENA COMUNION

CIUDAD DEL VATICANO, 19 ENE 2002 (VIS).-Ayer por la tarde se celebró una ceremonia pública durante la que el obispo Licinio Rangel junto con todos los miembros de la Unión Sacerdotal San Juan María Vianney, grupo de seguidores lefebvrianos presentes en el territorio de la diócesis de Campos (Brasil), regresaron a la plena comunión con la Cátedra de Pedro.

La ceremonia, celebrada en la catedral de Sao Salvador, en Campos, fue presidida por el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero y presidente de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei". Este organismo tiene como finalidad colaborar con los obispos, con los dicasterios de la Curia Romana y con otros ambientes interesados para facilitar la plena comunión eclesial de los sacerdotes, seminaristas, comunidades y religiosos y religiosas, hasta ahora, de alguna manera, ligados a la Fraternidad fundada por monseñor Lefebvre, que deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia Católica, conservando sus tradiciones espirituales y litúrgicas.

En un comunicado hecho público ayer por la tarde se indicaban los pasos que se han dado hasta llegar a esta vuelta a Roma, señalando que el 15 de agosto del año pasado el obispo Licinio Rangel, junto con los sacerdotes de la Unión San Juan María Vianney, envió una carta al Papa en la que expresaba su "perfecta comunión con la Cátedra de Pedro, reconociendo el Primado del Papa y su gobierno sobre la Iglesia Universal" y declaraba que "por nada del mundo queremos separarnos de la Piedra sobre la que Jesucristo fundó su Iglesia".

Tras recordar que monseñor Rangel fue consagrado obispo por los prelados ordenados por el arzobispo Lefebvre, en el comunicado se afirma que el pasado 25 de diciembre el Papa acogió la petición de los lefebvrianos brasileños y dispuso que la Unión fuese erigida como una Administración Apostólica, inmediatamente sujeta a la Santa Sede, con jurisdicción personal y se concediese el uso del Rito Romano y de la disciplina litúrgica de San Pío V, con las adaptaciones introducidas por sus sucesores hasta el beato Juan XXIII.

Durante la ceremonia de ayer "el obispo Rangel hizo la profesión de fe y el juramento de fidelidad al Romano Pontífice según la praxis vigente".

"En este contexto, el Santo Padre -concluye el comunicado-, con profunda alegría y para hacer efectiva la plena comunión concede la remisión de todas las sanciones canónicas que sobre ellos pesaban".

Juan Pablo II también nombró al obispo Licinio Rangel administrador apostólico de la administración apostólica personal "San Juan María Vianney" en Campos (Brasil).

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