¿ RECIBIR LA SAGRADA COMUNIÓN EN LA MANO O EN LA LENGUA?
Pregunta hecha por VÍCTOR el día 10/9/2005:

Estimado Frank: Disculpa el tamaño de esta nota y espero que no haya inconveniente de NINGÚN TIPO para publicarla. Veamos que dice la revelación pública (Evangelio) respecto al tema que nos ocupa:

“Tomad y comed, éste es mi cuerpo.»”(Mt.26,26) Jesús manda a sus apóstoles a realizar dos actos: Primero tomar lo que ÉL da, y luego comer.

Tomar: El diccionario de la Lengua Española; Larousse, define a esta acción, como: “Coger con la mano una cosa”, en sentido estricto, recibir en la mano. Por lo tanto, la Iglesia primitiva comulgaba recibiendo en la mano el Cuerpo del Señor, tal, como consta tanto en los escritos y homilías de los primeros Padres (1) como en los documentos del Magisterio de Iglesia que facultan al fiel optar por tal forma de recibir al Señor:

La Santa Sede, a partir de 1969, aunque manteniendo en vigor para toda la Iglesia la manera tradicional de distribuir la Comunión, acuerda a las Conferencias Episcopales que lo pidan y con determinadas condiciones, la facultad de distribuir la Comunión dejando la Hostia en la mano de los fieles.

Esta facultad está regulada por las Instrucciones Mernoriale Domini e immensae caritatis (29 de mayo de 1968: AAS 61, 1969, 541-546; 29 de enero de 1973: AAS 65, 1973, 264-271), así como por el Ritual De sacra Communione publicado el 21 de junio de 1973, n. 21. De todos modos parece útil llamar la atención sobre los siguientes puntos:

1. La Comunión en la mano debe manifestar, tanto como la Comunión recibida en la boca, el respeto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Por esto se insistirá, tal como lo hacían los Padres de la Iglesia, acerca de la nobleza que debe tener en sí el gesto del comulgante. Así ocurría con los recién bautizados del siglo IV, que recibían la consigna de tender las dos manos haciendo "de la mano izquierda un trono para la mano derecha, puesto que ésta debe recibir al Rey" (6ª catequesis mistagógica de Jerusalén, n. 21: PG 33, col. 1125, o también Sources chréet., 126, p. 171; S. Juan Crisóstomo, Homilía 47: PG 63, col. 898, etc.).*

2. De acuerdo igualmente con las enseñanzas de los Padres, se insistirá en el Amén que pronuncia el fiel, como respuesta a la fórmula del ministro: "El Cuerpo de Cristo"; este Amén debe ser la afirmación de la fe: "Cum ergo petieris, dicit tibi sacerdos ‘Corpus Christi’ et tu dicis ‘Amen’, hoc est ‘verum’; quod confitetur lingua, teneat affectus" (S. Ambrosio, De Sacramentis, 4, 25: SC 25 bis, p. 116).

3. El fiel que ha recibido la Eucaristía en su mano, la llevará a la boca, antes de regresar a su lugar, retirándose lo suficiente para dejar pasar a quien le sigue, permaneciendo siempre de cara al altar.

4. Es tradición y norma de la Iglesia que el fiel cristiano recibe la Eucaristía, que es comunión en el Cuerpo de Cristo y en la Iglesia; por esta razón no se ha de tomar el pan consagrado directamente de la patena o de un cesto, como se haría con el pan ordinario o con pan simplemente bendito, sino que se extienden las manos para recibirlo del ministro de la comunión.

5. Se recomendará a todos, y en particular a los niños, la limpieza de las manos, como signo de respeto hacia la Eucaristía.

6. Conviene ofrecer a los fieles una catequesis del rito, insistiendo sobre los sentimientos de adoración y la actividad de respeto que merece el sacramento (cf. Dominicae cenae, n. 11). Se recomendará vigilar para que posibles fragmentos del pan consagrado no se pierdan (cf. 5. Congre. para la Doctrina de la Fe, 2 de mayo de 1972: Prot. n. 89/71, en Notitiae 1972, p. 227).

7. No se obligará jamás a los fieles a adoptar la práctica de la comunión en la mano, dejando a cada persona la necesaria libertad para recibir la comunión o en la mano o en la boca.

Estas normas, así como las que se dan en los documentos de la Sede Apostólica citados más arriba, tienen como finalidad recordar el deber de respeto hacia la Eucaristía, independientemente de la forma de recibir la comunión.

Los pastores de almas han de insistir no solamente sobre las disposiciones necesaria libertad para recibir la comunión o en la mano o en la boca. Los pastores de almas han de insistir no solamente sobre las disposiciones necesarias para una recepción fructuosa de la Comunión —que, en algunos casos exige el recurso al sacramento de la Penitencia—, sino también sobre la actitud exterior de respeto, que, bien considerado, ha de expresar la fe del cristiano en la Eucaristía.

Dado en la Congregación para el Culto Divino, el 3 de abril de 1985.

La instrucción Redemptionis Sacramentum, ratifica la libre elección de los fieles: • Los fieles tienen siempre derecho a elegir si desean recibir la Comunión en la boca, pero si el que va a comulgar quiere recibir el Sacramento en la mano, se le debe dar la Comunión. • Si existe peligro de profanación, el sacerdote no debe distribuir a los fieles la Comunión en la mano. Por lo tanto, el cura que niega a los fieles recibir la Sagrada Hostia en la mano, sin que haya peligro de profanación, está cercenando el derecho del fiel y está en rebeldía con el Magisterio de la Iglesia. Precisamente por este “peligro de profanación – y no por razones de impureza de las manos- es que durante algún tiempo la Iglesia disponía solo la comunión en la boca; pero la Iglesia – por el poder recibido “ de atar y desatar”(Mt18,18) y por “ser columna y fundamento de la verdad”(1Tim3,15)- ha decidido reestablecer la posibilidad de recibir la comunión en la mano; cabe mencionar que aun suministrando la comunión en la boca, se corre el riesgo de profanación, ante la posibilidad de que el fiel, al llegar a su asiento, en lugar de comer la Sagrada Forma , la retire de su boca . Aquellos que consideran que incurren en un sacrilegio quienes reciben al Señor con las manos por considerarlas impuras, incurren en un grave error doctrinal y teológico y demuestran un gran desconocimiento de las Sagradas Escrituras: En efecto: No nos acercamos a recibir al Señor por el mayor o menor grado de pureza o dignidad de alguno de nuestros miembros- pues todo nuestro ser es indigno de recibirlo- sino porque es mandato de la digna misericordia del Señor expresada en La Última Cena; y al comer su Cuerpo, todo nuestro indigno ser es consumido por la dignísima y purísima forma sacramental. Quienes creen tener la lengua más digna que sus manos para recibir al Señor, desconocen la Escritura: “y ¿quién no ha pecado con su lengua? ( Si 19,16) “Muchos han caído a filo de espada, mas no tantos como los caídos por la lengua.” (Si 28,18) “Así también la lengua es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas. Mirad qué pequeño fuego abrasa un bosque tan grande. Y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos. Toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos pueden ser domados y de hecho han sido domados por el hombre; en cambio NINGÚN HOMBRE ha podido domar la lengua” (St.3, 5-8) Que alguien me demuestre en que parte de la Escritura se dice algo semejante de las manos. ¿Qué órgano es entonces más indigno? Ni que decir del corazón, lugar en donde albergamos en última instancia a Jesús Sacramentado: "Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. "(Mt15,19) ¿ Acaso las manos del Ministro que la otorga son " Más dignas que las del hermano que la recibe? Sea en la mano o en tu lengua, recibe al Señor con humildad y amor. Sea cual sea la forma exterior del rito, lo que de veras importa es su finalidad última: que el cristiano que comulga entre en sintonía agradecida con el Don de Cristo, que responda interiormente, con fe y amor, a la donación del Cuerpo y Sangre de Cristo. Y que exprese que esto sucede en el ámbito de la acción eclesial, no sólo en clave de devoción personal. RECUERDA: LA SAGRADA HOSTIA NO ES PREMIO PARA LOS DIGNOS Y FUERTES, SINO ALIMENTO PARA LOS DÉBILES: No eres tú –revestido de dignidad por tus méritos - quien asciende hacia El- sino es EL quien revestido de dignidad y majestad desciende hacia tu indignidad restaurada por el bautismo como miembro del Cuerpo Místico de Cristo; no por tus méritos, sino por sus méritos en la cruz,pues en ella entregó su Cuerpo y su Sangre y en ella se consuma la Ultima Cena. En la página Siloé vemos un hermoso retrato de Jesús partiendo el pan: Por la forma y la dimensión de la fracción, podemos deducir como los apóstoles recibieron al Señor Sacramentado.

(1) Durante varios siglos la comunidad cristiana mantuvo con naturalidad la costumbre de recibir el Pan eucarístico en la mano. Hay testimonios numerosos de diversas zonas de la Iglesia: África, Oriente, España, Roma, Milán... Como el de Tertuliano, en su tratado sobre la idolatría, en que se queja de que algunos puedan con la misma mano recibir al Señor y luego acercarse a los ídolos; él comenta que estas manos "son dignas de ser cortadas". El más famoso de estos testimonios es el documento de San Cirilo de Jerusalén, en el siglo IV, que en sus Catequesis sobre la Eucaristía nos describe cómo se acercaban los cristianos a la comunión: "cuando te acerques a recibir el Cuerpo del Señor, no te acerques con las palmas de las manos extendidas ni con los dedos separados, sino haciendo de tu mano izquierda como un trono para tu derecha, donde se sentará el Rey. Con la cavidad de la mano recibe el Cuerpo de Cristo y responde Amén... " Naturalmente las pinturas y relieves de la época reflejan esta costumbre de recibir la comunión en la mano extendida. Y además durante un tiempo y en varias regiones se daba con igual espontaneidad la costumbre de que los cristianos pudieran llevar el pan consagrado a sus casas, el domingo, para poder comulgar ellos mismos a lo largo de la semana.

BENDICIONES

Respuesta por Frank Morera el día 10/9/2005:

Hola Victor.Todo esto se resume en lo que je dicho, la forma de comulgar de la Iglesia es en la boca y comulgar en la mano es una opcion que dan los Obispos Diocesanos a sus fieles en algunos lugares, donde esta opcion no este no se debe inisitir en comulgar en la mano.Si los fieles escucharan las instrucciones o si les importara la dignidad del culto comulgarian en la mano con devocion pero en la practica lo que he visto raya en la profanacion.Bendiciones+

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