Hola Josefina. Hola.Las dos palabras 'alma' y 'espíritu' son
utilizadas intercambiablemente. La Biblia usa la palabra alma para
referirse tanto a los seres humanos como a los animales, esto se
comprende una vez que entendemos lo que significa la palabra alma en
las Escrituras.
En el Antiguo Testamento, la palabra que se traduce como alma es
nephesh. Uno de los primeros significados de la palabra nephesh,
'alma', es 'vida' Y asi se ha traducido 119 veces (Gén. 9:4, 5; Job
2:4, 6; etc.), o 'aliento'.La muerte a veces es referida como entregando el alma, Genesis 35:18;
I Reyes 17:21, y otras veces como entregando el espíritu, Lucas 23:46;
Hechos 7:59. Los muertos en algunos casos son llamados "almas",
Revelación. 9:6; 20:4, y en otros 'espíritus', I Pedrp 3:19; Hebreos
12:23. Los dos términos denotan el elemento espiritual del hombre
desde distintos puntos de vista. Como espíritu es el principio de vida
y acción, el cual controla el cuerpo, y como alma es el sujeto
personal, el cual piensa y siente y desea, y en algunos casos es el
asiento de las afecciones.
En algunas ocaciones se refiere al Alma como el resultado de la
inteaccion del espiritu que hemos recibido de Dios y el Ser humano,
asi el ser humano que ha recibido el espiritu en su concepción es
“alma viviente” pues puede conocer a Dios y conocerce a si mismo, pero
aun esta definición depende del espiritu que Dios nos da.
Dice el Catecismo: “Corpore et anima unus”
362 La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez
corporal y espiritual. El relato bíblico expresa esta realidad con un
lenguaje simbólico cuando afirma que "Dios formó al hombre con polvo
del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y resultó el hombre
un ser viviente" (Gn 2,7). Por tanto, el hombre en su totalidad es
querido por Dios.
363 A menudo, el término alma designa en la Sagrada Escritura la vida
humana (cf. Mt 16,25-26; Jn 15,13) o toda la persona humana (cf. Hch
2,41). Pero designa también lo que hay de más íntimo en el hombre (cf.
Mt 26,38; Jn 12,27) y de más valor en él (cf. Mt 10,28; 2 M 6,30),
aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: "alma" significa
el principio espiritual en el hombre.
364 El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la "imagen de
Dios": es cuerpo humano precisamente porque está animado por el alma
espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser,
en el Cuerpo de Cristo, el Templo del Espíritu (cf. 1 Co 6,19-20;
15,44-45):
Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal,
reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que, por
medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre
alabanza del Creador. Por consiguiente, no es lícito al hombre
despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que
considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por
Dios y que ha de resucitar en el último día (GS 14,1).
365 La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe
considerar al alma como la "forma" del cuerpo (cf. Cc. de Vienne, año
1312, DS 902); es decir, gracias al alma espiritual, la materia que
integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el
espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión
constituye una única naturaleza.
366 La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada
por Dios (cf. Pío XII, Enc. Humani generis, 1950: DS 3896; Pablo VI,
SPF 8) -no es "producida" por los padres -, y que es inmortal (cf. Cc.
de Letrán V, año 1513: DS 1440): no perece cuando se separa del cuerpo
en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final.
367 A veces se acostumbra a distinguir entre alma y espíritu. Así S.
Pablo ruega para que nuestro "ser entero, el espíritu, el alma y el
cuerpo" sea conservado sin mancha hasta la venida del Señor (1 Ts
5,23). La Iglesia enseña que esta distinción no introduce una dualidad
en el alma (Cc. de Constantinopla IV, año 870: DS 657). "Espíritu"
significa que el hombre está ordenado desde su creación a su fin
sobrenatural (Cc. Vaticano I: DS 3005; cf. GS 22,5), y que su alma es
capaz de ser elevada gratuitamente a la comunión con Dios (cf. Pío
XII, Humani generis, año 1950: DS 3891).
368 La tradición espiritual de la Iglesia también presenta el corazón
en su sentido bíblico de "lo más profundo del ser" (Jr 31,33), donde
la persona se decide o no por Dios (cf. Dt 6,5; 29,3;Is 29,13; Ez
36,26; Mt 6,21; Lc 8,15; Rm 5,5).
Bendiciones+
COPYRIGHT 2013 Señale aquí para enviarle esta respuesta a un amigo |