Hola Cristian.Como sabras nuestro DIOS no acepta bajo
ningun concepto
los Sacrificios de vidas humanas,ESTO ES INCONCEBIBLE
EN LA LEY
MOSAICA, eso esta en total rechazo a su naturaleza.Aca
hay una muy
mala lectura de la Escritura. Esto dice:"29 Y el espíritu de Dios fue sobre Jefté: y pasó por
Galaad y
Manasés;
y de allí pasó a Mizpa de Galaad; y de Mizpa de
Galaad pasó a
los hijos de
Ammón. 30 Y Jefté hizo voto al Senor, diciendo:
Si entregares
a los ammonitas
en mis manos, 31 Cualquiera que me saliere a
recibir de las
puertas de mi casa,
cuando volviere de los ammonitas en paz, será
del Senor , y le
ofreceré en
holocausto."
( Jue 11: 29-31 )
El voto que hizo Jefté no era el de matar y quemar en
sacrificio al
primero que le saliera a recibir de su casa cuando
volviera
victorioso, ,esto es inusual en Israel. Lo que él
prometió fue
dedicar enteramente a Dios a esa primera persona que lo
saliera a
recibir. Esa entera dedicación era semejante a cuando
se ofrecía un
cordero en ofrenda quemada. En tal tipo de ofrenda el
sacerdote no
podía participar de ella comiendo una parte del animal,
como sí podía
hacerlo en los otros tipos de sacrificios de corderos.
La ofrenda
quemada era una dedicación total para Dios. Usando ese
símil es que
Jefté dice que ofrecería en holocausto al primero que
lo recibiera.
La hija de Jefté se convirtió, debido a ese voto del
padre, en una
especie de monja de clausura,cosa tambien poco usual..
sólo que no
viviría encerrada, sino normalmente en la sociedad,
dedicada solamente
a las cosas de Dios pero siendo virgen.
Como que iba a dedicarse cien por ciento al servicio de
Dios, no
podría casarse, porque una mujer casada tiene que
atender a su esposo
y sus hijos. Era en ese sentido en el que Jefté iba a
dedicar a su
hija como un holocausto a Dios, una ofrenda total.
En otras ocasiones otras madres dedicaron sus hijos
a Dios en
forma total también, como fue el caso de Ana, la madre
de Samuel.
"E hizo voto, diciendo: Senor de los
ejércitos, si te
dignares mirar la
aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y
no te
olvidares de tu sierva, mas
dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo
dedicaré al Senor
todos los días de su
vida, y no subirá navaja sobre su cabeza"
(
I Sam 1:11 )
"Por este niño oraba, y el Senor me dio lo
que le pedí. Yo
pues le vuelvo
también a al Senor : todos los días que
viviere, será de del
Senor . Y adoró allí
a el Senor."
( I Sam 1: 27-28 )
Ahora bien, el caso de Jefté tenía una faceta
diferente. Al
dedicar a su hija a Dios en forma total, Jefté se
estaba privando de
tener descendencia que llevara su nombre. Aquella era
su única hija.
No tenía otro hijo ni hija. Eso era muy duro para un
hombre de
aquella época y de aquella sociedad. De ahí brota el
amargo quejido
de Jefté cuando vio que su hija era la que había salido
a recibirlo.
"34 Y volviendo Jefté a Mizpa a su casa, he
aquí que su
hija le salió a recibir
con adufes y danzas, y era la sola, la única
suya; no tenía
fuera de ella otro hijo
ni hija. 35 Y como él la vio, rompió sus
vestidos diciendo:
¡Ay, hija mía! de
verdad me has abatido, y tú eres de los que me
afligen: porque
yo he abierto
mi boca al Senor y no podré retractarme."
( Jue 11: 34 - 35 )
Hay varios pasajes que nos muestran que Jefté nunca
prometió
sacrificar a su hija matándola y quemándola en un altar
pagano. Vamos
a leer estos pasajes con el fin de obtener de primera
mano la idea
correcta de qué fue lo que prometió Jefté. Si leemos
Jue 11: 36- 39
veremos que la preocupación de la joven hija de Jefté
no era sobre
perder la vida, sino sobre su virginidad y la pérdida
de su
oportunidad de matrimonio, que era una de las
ambiciones más
acariciadas de las mujeres de aquella sociedad en
aquella época.
"36 Ella entonces le respondió: Padre mío,
si has abierto
tu boca al Senor
haz de mí como salió de tu boca, pues que al
Senor ha hecho
venganza en tus
enemigos los hijos de Ammón. 37 Y tornó a
decir a su padre:
Hágasme esto:
déjame por dos meses que vaya y descienda por
los montes, y
llore mi
virginidad, yo y mis compañeras. 38 Él
entonces dijo: Ve. Y
dejola por dos
meses. Y ella fue con sus compañeras, y lloró
su virginidad
por los montes.
39 Pasados los dos meses volvió a su padre, e
hizo de ella
conforme a su voto
que había hecho. Y ELLA NUNCA CONOCIO VARON."
( Jue 11: 36-39 )
Como podemos ver en el versículo 36, la hija de
Jefté pidió a su
padre que hiciera con ella tal y como había prometido.
Por lo tanto,
lo que sigue a la petición de la hija es lo que
prometió el padre. ¿Y
qué es lo que sigue a la petición de la hija? En el
versículo 37
vemos que la joven solamente pidió llorar su virginidad
por dos meses.
Evidentemente, su vida no estaba amenazada, porque
sería algo
completamente fuera de lógica que ella llorara por su
virginidad
cuando lo que iba a perder era la vida. El llorar su
virginidad, el
no poderse casar, era una cosa muy secundaria ante la
seguridad de
perder la vida. Hubiera sido excesivamente tonto que
la joven llorara
por algo (virginidad ) que después de la muerte no le
serviría para
nada, y no llorara por su vida, sin la cual todo lo
demás era inútil.
Todo esto nos hace ver que ella sabía que lo único que
iba a perder,
era la oportunidad de casarse.
En el versículo 39 vemos que como una consecuencia
de todo lo que
previamente se narró se dice que "pasados los dos meses
volvió a su
padre, e hizo de ella conforme a su voto que había
hecho. Y ella nunca
conoció varón." O sea, que cuando la joven volvió, su
padre hizo
conforme a su voto, es decir, hizo lo que había
prometido; y como
consecuencia de hacer lo que él había prometido, ella
se quedó sin
casarse. Está perfectamente claro que Jefté no
prometió matar y
quemar a nadie, sino dedicarla a Dios.
Notemos, además, que el verso 40 dice que “se hizo
costumbre en
Israel, que de año en año fueran las doncellas de
Israel a endechar a
la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año. La
palabra
traducida “endechar” es lethanoth y no significa
“lamentar”, sino
“celebrar”. Las sucesivas generaciones de mujeres
judías admiraban el
sacrificio de la hija de Jefté, o sea, vivir una vida
santa para el
Señor el resto de sus días.
Resumiendo, la hija de Jefté no fue sacrificada en el
sentido de ser
quemada en holocausto o de cualquier otra manera, sino
que ella hizo
voto voluntario de servicio a Dios en el tabernáculo de
Silo por el
resto de su vida
Bendiciones+