Aunque no le pidas a tu angel, hace años desde tu nacimiento el mismo te ha protegido. Es la Palabra de Dios la que nos explica su presencia. Aquí tienes unas sencillas citas:
(Ex. 14, 19). “He aquí que voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado” (Ex. 23, 20). “Clamamos entonces a Yahvé, y escuchó nuestra voz: envió un ángel, y nos sacó de Egipto” (Núm. 20, 16). “He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí, y enseguida vendrá a su Templo el Señor” (Mal. 3, 1). “¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?” (Hebr. 1, 14).La próxima vez que te concentres en tu oración tranquilamente te disculpas con tu angel, por tu negligencia, y pídele su nombre, y el primer nombre que entre a tu mente, ese es su nombre que debes usar para llamarlo.
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