Sabiduría  8: 9 - 16
9 Decidí, pues, tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que me sería una consejera para el bien y un aliento en las preocupaciones y penas:
10 «Tendré gracias a ella gloria entre la gente, y, aunque joven, honor ante los ancianos.
11 Apareceré agudo en el juicio y en presencia de los poderosos seré admirado.
12 Si callo, esperarán; si hablo, prestarán atención; si me alargo hablando, pondrán la mano en su boca.
13 Gracias a ella tendré la inmortalidad y dejaré recuerdo eterno a los que después de mí vengan.
14 Gobernaré a los pueblos, y las naciones me estarán sometidas.
15 Oyendo hablar de mí, soberanos terribles temerán. Me mostraré bueno entre las multitudes y valiente en la guerra.
16 Vuelto a casa, junto a ella descansaré, pues no causa amargura su compañía ni tristeza la convivencia con ella, sino satisfacción y alegría».

EWTN