Sabiduría  7: 7 - 11
7 Por eso pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría.
8 Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación de ella.
9 Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el oro a su lado es un puñado de arena y barro parece la plata en su presencia.
10 La amé más que la salud y la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la luz, porque la claridad que de ella nace no conoce noche.
11 Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, y riquezas incalculables en sus manos.

EWTN