Romanos  2: 1 - 11
1 Por eso, no tienes excusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que juzgas,
2 y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que obran semejantes cosas.
3 Y ¿te figuras, tú que juzgas a los que cometen tales cosas y las cometes tú mismo, que escaparás al juicio de Dios?
4 O ¿desprecias, tal vez, sus riquezas de bondad, de paciencia y de longanimidad, sin reconocer que esa bondad de Dios te impulsa a la conversión?
5 Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios,
6 el cual dará a cada cual según sus obras:
7 a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria, honor e inmortalidad: vida eterna;
8 mas a los rebeldes, indóciles a la verdad y dóciles a la injusticia: cólera e indignación.
9 Tribulación y angustia sobre toda alma humana que obre el mal: del judío primeramente y también del griego;
10 en cambio, gloria, honor y paz a todo el que obre el bien; al judío primeramente y también al griego;
11 que no hay acepción de personas en Dios.

EWTN