Salmo  84: 3 - 5, 10 - 11
3 Anhela mi alma y languidece tras de los atrios de Yahveh, mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo.
4 Hasta el pajarillo ha encontrado una casa, y para sí la golondrina un nido donde poner a sus polluelos: ¡Tus altares, oh Yahveh Sebaot, rey mío y Dios mío!
5 Dichosos los que moran en tu casa, te alaban por siempre.
10 Oh Dios, escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido.
11 Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad.

EWTN