Salmo  5: 2 - 3, 4 - 7
2 Escucha mis palabras, Yahveh, repara en mi lamento,
3 atiende a la voz de mi clamor, oh mi Rey y mi Dios. Porque a ti te suplico,
4 Yahveh; ya de mañana oyes mi voz; de mañana te presento mi súplica, y me quedo a la espera.
5 Pues no eres tú un Dios que se complace en la impiedad, no es huésped tuyo el malo.
6 No, los arrogantes no resisten delante de tus ojos. Detestas a todos los agentes de mal,
7 pierdes a los mentirosos; al hombre sanguinario y fraudulento le abomina Yahveh.

EWTN