Salmo 48: 2 - 8
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Grande es Yahveh, y muy digno de loa en la ciudad de nuestro Dios; su monte santo,
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de gallarda esbeltez, es la alegría de toda la tierra; el monte Sión, confín del Norte, la ciudad del gran Rey:
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Dios, desde sus palacios, se ha revelado como baluarte.
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He aquí que los reyes se habían aliado, irrumpían a una;
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apenas vieron, de golpe estupefactos, aterrados, huyeron en tropel.
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Allí un temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,
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tal el viento del este que destroza los navíos de Tarsis.
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