| Salmo 144: 1 - 4 |
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| 1 | De David. Bendito sea Yahveh, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla; |
| 2 | él, mi amor y mi baluarte, mi ciudadela y mi libertador, mi escudo en el que me cobijo, el que los pueblos somete a mi poder. |
| 3 | Yahveh, ¿qué es el hombre para que le conozcas, el hijo de hombre para que en él pienses? |
| 4 | El hombre es semejante a un soplo, sus días, como sombra que pasa. |