Salmo  119: 14, 24, 72, 103, 111, 131
14 En el camino de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza.
24 Tus dictámenes hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos.
72 Un bien para mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata.
103 ¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!
111 Tus dictámenes son mi herencia por siempre, ellos son la alegría de mi corazón.
131 Abro mi boca franca, y hondo aspiro, que estoy ansioso de tus mandamientos.

EWTN