Hebreos 3: 7 - 14
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Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz,
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no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, el día de la provocación en el desierto,
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donde me provocaron vuestros padres y me pusieron a prueba, aun después de haber visto mis obras
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durante cuarenta años. Por eso me irrité contra esa generación y dije: Andan siempre errados en su corazón; no conocieron mis caminos.
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Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso!
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¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo;
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antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca seducido por el pecado.
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Pues hemos venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio.
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