Hebreos 12: 18 - 19, 21 - 24
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No os habéis acercado a una realidad sensible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán,
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sonido de trompeta y a un ruido de palabras tal, que suplicaron los que lo oyeron no se les hablara más.
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Tan terrible era el espectáculo, que el mismo Moisés dijo: Espantado estoy y temblando.
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Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne
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y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación,
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y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.
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