Deuteronomio 32: 26 - 28, 30, 35 - 36
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| 26
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He dicho: A polvo los reduciría, borraría su recuerdo de en medio de los hombres,
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| 27
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si no temiera azuzar el furor del enemigo, y que lo entiendan al revés sus adversarios, no sea que digan: «Nuestra mano prevalece, y no es Yahveh el que hace todo esto.»
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| 28
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Porque es gente de consejo obtuso, y no hay inteligencia en ellos.
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| 30
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Pues, ¿cómo un solo hombre puede perseguir a mil, y dos poner en fuga a una miríada, sino porque su Roca se los ha vendido, porque Yahveh los ha entregado?
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| 35
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A mí me toca la venganza y el pago para el momento en que su pie vacile. Porque está cerca el día de su ruina, ya se precipita lo que les espera.
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| 36
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(Que va hacer Yahveh justicia al pueblo suyo, va a apiadarse de sus siervos.) Porque verá que su fuerza se agota, que no queda ya libre ni esclavo.
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