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TRADUCCIÓN NO OFICIAL
20 de marzo del 2000
Lunes. 3:15PM
MONTE NEBO - MEMORIAL A MOISES
MOMENTO DE ORACION
SALUDO
El Santo Padre:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Amén.
La paz sea con ustedes.
- Y contigo.
ORACIÓN
La Divina Providencia me permitió visitar
la santa montaña del Sinaí,
el lugar de la revelación de Dios a Moisés.
Ahora visito las alturas del Monte Nebo,
desde donde Moisés, antes de morir,
divisó La Tierra Prometida,
sin poder cruzar y entrar a ella.
En esta culminación del Éxodo,
se vislumbra la imagen de la vida de la Iglesia
y de toda la humanidad,
siempre esforzándose, en la esperanza,
hacia las promesas finales de Dios.
A la vista de la ciudad de Jericó,
con nuestra mirada dirigida a Jerusalén,
elevemos nuestra oración a Dios Todopoderoso
por todas aquellos que viven en las tierras de la promesa:
judíos, musulmanes y cristianos.
Recordemos las palabras de Moisés,
las que pronunció desde esta montaña:
"Ha hecho gracia a su pueblo.
Todos sus santos están en su mano" (cf. Dt 33:3).
Oración silenciosa.
Bendito seas, Dios de nuestros Padres,
El Dios de Abraham, de Isaac y Jacob;
El Dios del Éxodo y de la Pascua,
de la Alianza y el de las promesas.
Fielmente condujiste llevaste a tu pueblo por el desierto
con Moisés como guía.
Desde esta montaña pude ver la tierra
que le prometiste en herencia al Pueblo Escogido.
Mira a las gentes que ahora viven en esta tierra.
Ellos comparten esta misma tierra bendita,
Donde la Historia de la Salvación ha dejado una marca indeleble,
Con la presencia de Cristo nuestro Salvador.
Imparte sobre todos aquellos que viven aquí
el regalo de una paz verdadera, justicia y fraternidad.
Concede que todos puedan reconocerte,
el Dios Verdadero, el Altísimo y Dios Misericordioso,
Tú que amas a toda la humanidad y cuidas a todos tus hijos.
Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor.
- Amén.
LECTURA
Lectura del libro del Deuteronomio 34:1-7. 10-11a
Moisés subió de las Estepas de Moab al monte Nebo, cumbre del Pisgá, frente a Jericó, y Yahveh le mostró la tierra entera: Galaad hasta Dan,
todo Neftalí, la tierra de Efraím y de Manasés, toda la tierra de Judá, hasta el mar Occidental, el Négueb, la vega del valle de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Soar.
Y Yahveh le dijo: «Esta es la tierra que bajo juramento prometí a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia se la daré. Te dejo verla con tus ojos, pero no pasarás a ella.»
Allí murió Moisés, servidor de Yahveh, en el país de Moab, como había dispuesto
Yahveh. Le enterró en el Valle, en el País de Moab, frente a Bet Peor. Nadie hasta hoy ha conocido su
tumba. Tenía Moisés 120 años cuando murió; y no se había apagado su ojo ni se había perdido su vigor.
No ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien Yahveh trabata cara a
cara, nadie como él en todas las señales y prodigios que Yahveh le envió a realizar en el país de Egipto, contra Faraón, todos sus siervos y todo su país
Palabra de Dios.
R. Demos gracias a Dios.
Momento de meditación.
EL PADRE NUESTRO
El Santo Padre:
Oremos con confianza al Padre en las palabras de nuestro Salvador:
Continua junto a la gente
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
venga tu Reino;
hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;
y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del mal.
BENDICION APOSTOLICA
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