| 28-Marzo-2000 -- ZENIT
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«HOY YO, HERMANO MAYOR, ME SIENTO HIJO
DE WOJTYLA»
Paolo Alazraki: «En estas últimas
semanas, habría querido ser cristiano»
ROMA, 27 mar (ZENIT.org).- «Soy un judío
pero, en estas últimas semanas, habría querido ser cristiano.
Y tener un padre religioso tan majestuoso en su sencillez, tan
potente en su humildad, tan sabio en su fuerza para combatir y
vencer, con la dulzura y la fuerza enorme de la fe, las
resistencias que, dentro de su "círculo" habrá
encontrado al comunicar, primero a sí mismo, luego a sus fieles,
y por último al mundo entero, el "perdonadnos" y las
palabras sublimes de fuerza y caridad pronunciadas en Palestina».
Así comienza un artículo firmado por Paolo Alazraki en el
diario «Avvenire».
El articulista recuerda que todo esto
sucede en Israel, la tierra de Canaán, la tierra de los
Patriarcas y también en la tierra «de nuestro yo profundo, en
los antiguos senderos de las caravanas de la sal y de la seda,
tierra-cuna de civilizaciones extraordinarias».
«Quien perdona no es débil, quien pide
perdón es fuerte. Mal han hecho mis rabinos y gran parte del
judaísmo israelí y mundial en no comprender, no interpretar,
no alegrarse de este inmenso gesto reconciliatorio que abre
desgarrones nuevos, extraordinarios, promoviendo el respeto recíproco
entre los pueblos y, por tanto, de una vida mejor para ellos y
entre ellos, y también un mayor desarrollo económico, que
permitirá la liberación de aquellas fuerzas creativas,
mercantiles e intelectuales de Oriente Medio que han
caracterizado desde hace decenas de siglos el pensamiento de los
judíos y de los árabes».
«Y todo ello --añade el articulista--
con influencias positivas, naturalmente, también para Europa».
«Este joven viejo tembloroso --dice Alazraki-- pero sereno,
consciente --por lo que se ve en su rostro-- de la importancia
de los gestos y de los pasos que realizaba, pasado por encima
has hacer casi ridículas las posturas recelosas, incomodadas de
los rabinos y los muftíes, presionados probablemente por las
autoridades políticas. ¿Qué querían, con la condena de Pío
XII, la humillación de los "hermanos menores"?».
El articulista felicita en cambio al
pueblo israelí y al primer ministro Ehud Barak «un ángel de
paz con cara de bonachón, que ha "regalado" el Santo
Sepulcro al Vaticano». Una noticia que, afirma, encerraba cinco
años de luchas y recriminaciones recíprocas sobre la gestión
de los Santos Lugares. «Alabado sea el Señor quien quiera que
sea, y donde quiera que esté. Alabado sea este Papa», añade
el articulista que indica que no sabe cómo darle las gracias.
«Quizá --responde--, donándole, pero sólo
por este año del Jubileo, algo de mi ser religioso, que es la
cosa que más me importa en el mundo. Este año intentaré yo
mismo y con mis amigos judíos de reencontrarme con los
cristianos, como en los tres primeros siglos de esta era, cuando
oraban juntos en las mismas sinagogas y que sólo después de
Constantino emprendieron, lamentablemente, caminos diversos».
«He aquí, querido Wojtyla, mi pequeño
gran regalo por un año. Y la promesa de hacerme promotor de un
gran inmenso bosque de árboles nuevos, justamente allí, en la
frontera (que espero que pronto ya no exista nunca más) entre
Gaza e Israel, en tu nombre, con nuestros nombres grabados, pero
también nuestros corazones. Lo que has hecho por todos es
inmenso. Como la fe, como el amor. Extraordinarias cosas que a
menudo se pierden, se reencuentran y se pierden de nuevo». Y
concluye: «Este es mi regalo de mi Jubileo. No tengo deudas, no
tengo créditos. Puedo así festejarlo dignamente, en mi
interior profundo y con todos los judíos y los cristianos que
han comprendido tu gesto. Así sea. Así sea».
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