| 28-Marzo-2000 -- ZENIT
Servicios de Noticias
LA SEDUCCION DE TIERRA SANTA Y LA
VISITA DEL PAPA
Entrevista con el biblista Ugo Vanni
ROMA, 27 mar (ZENIT.org).- A pesar de los
innumerables problemas que atraviesa, Tierra Santa sigue
suscitando una gran fascinación, como lo ha demostrado la
visita de Juan Pablo II del 20 al 26 de marzo. «Zenit» ha
entrevistado al profesor Ugo Vanni s.j., catedrático de exégesis
de la Universidad Pontificia Gregoriana, uno de los mayores
expertos del mundo en el Evangelio de Juan y reconocido biblista,
para preguntarle qué es lo que representan hoy para los
cristianos los santos lugares.
«Tierra Santa --responde el padre Vanni--
es el lugar en el que tuvieron lugar los hechos que fundamentan
nuestra fe. El seguimiento y la vida de Cristo están ligados a
una tierra. Como dice Juan en el Evangelio "El Verbo se
hizo carne y acampó entre nosotros". Es decir, la
encarnación y todo lo que la precedió no tuvo lugar fuera del
tiempo y del espacio, se realizó en un tiempo y lugar
determinados que nosotros llamamos Tierra Santa. Precisamente,
por este motivo, Pablo VI decía que, junto a la historia de la
salvación a la que nos referimos, existe una "geografía
de la salvación". La salvación, este don que Dios nos
hace a través de Cristo, está ligada a una geografía y a un
lugar. Para mí queda muy claro el sentido de esta intuición de
Pablo VI cuando pienso en el hecho de que en Tierra Santa se
celebran todos los días los misterios del cristianismo. En Belén,
se celebra todos los días la Navidad, el nacimiento de Jesús.
En Nazaret, se vive la anunciación. Todos los días en el Santo
Sepulcro se celebra la muerte y la resurrección de Jesús...
Esto sólo se da en Tierra Santa. Esta celebración litúrgica
simultánea explica muy bien lo que significa la "geografía
de la salvación", e imprime a esos lugares una fuerza
particular. Ir a Tierra Santa significa, por tanto, recibir
también un influjo particular de salvación, un empuje a vivir
y comprender mejor el cristianismo».
--Zenit: ¿Como evalúa el sentido y el
impacto del viaje del Papa Tierra Santa?
--Ugo Vanni: Las imágenes del viaje del
pontífice a Tierra Santa han sido impresionantes. Al ver a este
hombre con una voluntad de hierro, al que le cuesta seguir el
empuje de su mente y de su alma, viene a la mente la expresión
de san Pablo: «cuando soy débil entonces es cuando soy fuerte».
Ahora bien, además de este aspecto humano, existe otro elemento
de carácter teológico muy interesante. Quien ha visitado
Tierra Santa es el Vicario de Cristo, el Papa, que lanza a la
Iglesia hacia el tercer milenio; el pontífice que abre una
puerta hacia una nueva era cristiana, de la que se comienza a
ver una nueva primavera. Desde este punto de vista, algunos de
los aspectos de su itinerario cobran un significado más
profundo. Por ejemplo, en la visita al Monte Nebo, donde terminó
sus días Moisés, la Biblia nos dice que el profeta tenía
todavía una gran vivacidad, pues podía leer sin dificultad.
Sin embargo, Moisés sólo pudo contemplar la Tierra Prometida.
Me ha venido a la mente una comparación entre este viaje y la
figura de Moisés. El Papa anciano también tiene problemas para
caminar, pero su vivacidad espiritual le lleva adelante. Moisés
miró a la Tierra Prometida sin entrar en ella. El Papa, por el
contrario, lleva a la Iglesia a la Tierra Prometida. El Papa que
ha ido a Tierra Santa es el que conduce la barca de la Iglesia
de las experiencias de estos veinte siglos a un nuevo siglo de
esperanza.
--Zenit: ¿Cuáles son estos signos de
esperanza?
--Ugo Vanni: Hay muchos aspectos que
cobran un nuevo significado en esta perspectiva. Me impresionó
la imagen del Papa cuando se encontró con Yasser Arafat en Belén.
En la plaza se podían ver juntas la cruz, la medialuna
musulmana y la estrella de David. El Papa llevó a aquella plaza
la buena nueva. A los cristianos les dijo «adelante»; a los
musulmanes «nosotros también somos descendientes de Abraham,
como vosotros»; y a los judíos les llamó «hermanos mayores».
Al ver esta imagen, me vino a la mente
aquel pasaje del Génesis en el que Dios le dice a Abraham: «mira
las estrellas, así será tu descendencia». Nosotros los
cristianos, al igual que los musulmanes y los judíos, somos las
estrellas que pertenecen a la descendencia de Abraham. De modo
que el Papa ha ido a superar las divisiones. El Vicario de
Cristo ha dicho que todos somos hijos de Abraham y que, por
tanto, tenemos que apreciarnos, mirarnos a la cara, pues somos
como estrellas que reflejan la misma luz.
Lo mismo se puede decir de la visita al
Memorial del Holocausto. Fue un momento conmovedor. El Papa
participó con trepidación en lo que fue el drama del pueblo
judío. Un drama infinito. El Papa imprimió una actitud
positiva al recordar la Shoah. Es verdad que fue un drama
terrible, pero no tenemos que dejarnos aplastar por el mal,
tenemos que continuar adelante, caminar juntos. El mensaje del
Papa fue claro: lo que hemos sufrido tiene que germinar algo
nuevo, positivo, de las mismas proporciones del mal sufrido.
Esta es la historia de la salvación, pues de la cruz viene la
resurrección.
Tanto unos como otros tenemos que mirar
adelante, el sufrimiento ha sido grande, pero tenemos que ver cuál
será el bien extraordinario que nos viene de Dios. Como Vicario
de Cristo, el Papa ha querido transmitir la perspectiva radiante
de un bien que compensará el mal que hemos vivido.
|