| 15-Marzo-2000 -- ZENIT Servicios de Noticias
REY DE JORDANIA: LA VISITA DEL PAPA AYUDARA AL PROCESO DE
PAZ
El monarca pide que Jerusalén sea capital de Israel y
Palestina
ROMA, 14 mar (ZENIT.org).- La presencia de Juan Pablo II en
Tierra Santa «nos dará la esperanza que necesitamos y el valor
para concluir ese proceso que traerá una paz estable» para la
cual «no sólo es necesario, sino inevitable» un Estado
palestino. El rey Abdalá II de Jordania, quien recibirá al
Papa el lunes próximo en la primera etapa de su peregrinación
a Tierra Santa, afronta en una entrevista concedida al semanario
italiano «Famiglia Cristiana» los puntos más calientes del
proceso en Oriente Medio, incluida la cuestión de Jerusalén.
«La ciudad tiene que seguir siendo símbolo de paz y de
esperanza para toda la región y no debería ser la capital
exclusiva de un pueblo a expensas de otro. Creemos que en
Jerusalén hay sitio para dos capitales y dos Estados
independientes», considera.
La creación de un Estado palestino en Cisjordania y en la
Franja de Gaza, según Abdalá II, es «inevitable», pues
permite la autodeterminación de los palestinos y «es el único
modo para acabar con muchas décadas de conflicto entre Israel y
el mundo árabe».
Por lo que se refiere al proceso de paz, considera que «estamos
a punto de resolver de una vez para siempre nuestros problemas.
La negociación entre Siria e Israel tiene muchas posibilidades
de acabar con éxito en un breve período de tiempo». Ahora
bien, considera que «la comunidad internacional tiene que
seguir haciendo presión ante Israel y Siria para alentarles: la
paz y la tranquilidad están a nuestro alcance».
Los enemigos de la paz, según el rey jordano, son «las
fuerzas de la oscuridad». «Se trata de una minoría que se
encuentra en toda esta región. No se puede decir que hay un país
contrario a la paz, todos los países de la región quieren la
paz. Yo espero que esta mayoría se imponga a la minoría que no
quiere la paz. Estoy convencido de que tendremos paz, pero
tenemos que saber que no faltará quien quiera desestabilizar y
poner obstáculos».
Hay temores de que algunos manipulen la visita del Papa por
intereses políticos. «Más allá del significado religioso y
espiritual de la visita, habrá algo que dará mucho de qué
hablar --responde Abdalá II. Algo que podrá ser verdaderamente
político: para nosotros la visita será también un símbolo de
la comprensión que existe entre los seguidores del Islam y los
del cristianismo».
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