| 21-Marzo-2000 -- Servicio
informativo del Vaticano
JUAN PABLO II LLEGA A LA "TIERRA
BENDITA" DE ISRAEL
CIUDAD DEL VATICANO, 21 MAR 2000 (VIS).-Tras
media hora de vuelo del aeropuerto de Amman en Jordania, el
Santo Padre llegó a las 17,30 (hora local) al aeropuerto Ben
Gurion en Tel Aviv (Israel). A su llegada fue saludado por el
presidente israelí Ezer Weizman, los miembros del cuerpo diplomático,
las autoridades civiles y las autoridades religiosas, entre las
cuales el arzobispo greco-melkita Boutros Mouallem, de Haifa,
vicepresidente de la Asamblea de los Ordinarios Católicos de
Tierra Santa, así como por los patriarcas y obispos de Tierra
Santa y los países colindantes.
Tel Aviv-Jaffa es la zona urbana mas
extendida de Israel y su centro cultural y económico más
importante. La vasta área metropolitana que cuenta con
1.142.000 habitantes, casi un cuarto de la población total de
Israel, se formó en 1950 gracias a la unión del antiguo puerto
de Jaffa y del barrio judío denominado Tel Aviv (Colina de
Primavera). Jaffa se remonta al siglo XV a.c. Construida sobre
tres colinas, hoy Tel Aviv se extiende a lo largo de diez kilómetros
de la costa del Mediterráneo central de Israel.
"Ayer, desde las alturas de Monte
Nebo -dijo el Papa en su discurso durante la ceremonia de
bienvenida- vi a través del Valle del Jordán este tierra
bendita. Hoy con profunda emoción piso la tierra donde Dios
quiso 'plantar su tienda' y permitió que el hombre se
encontrase con El más directamente".
Juan Pablo II afirmó que su visita es
"a la vez una peregrinación personal y un viaje espiritual
del Obispo de Roma a los orígenes de nuestra fe en el 'Dios de
Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob'. Es parte de una
peregrinación más amplia de oración y de acción de gracias
que ya me ha llevado al Sinaí (...) Ahora tendré el privilegio
de visitar algunos lugares estrechamente ligados a la vida, a la
muerte y a la resurrección de Jesucristo".
Después, refiriéndose a la paz, el Santo
Padre dijo: "Todos nosotros sabemos lo urgente que es la
necesidad de paz y justicia, no sólo para Israel, sino para
toda la región. Desde que mi predecesor Pablo VI vino aquí en
1964 han cambiado muchas cosas entre la Santa Sede y el Estado
de Israel. La instauración de relaciones diplomáticas entre
nosotros en 1994 ha puesto el sello a los esfuerzos encaminados
a abrir una nueva era de diálogo sobre cuestiones de interés
común como la libertad religiosa, las relaciones entre la
Iglesia y el Estado y más en general, entre cristianos y judíos".
"Los cristianos y los judíos -subrayó-
deben esforzarse con valentía para eliminar todas las formas de
prejuicio. Tenemos que luchar para presentar siempre y en todo
lugar el rostro verdadero de los judíos y del judaísmo, así
como el de los cristianos y el cristianismo, y todo ello a todos
los niveles de mentalidad, de enseñanza y de comunicación".
"Mi viaje es además una peregrinación
(...) a los orígenes de nuestra historia religiosa",
remachó el Papa. "Es un tributo a las tres tradiciones
religiosas que coexisten en esta tierra".
El Papa agregó que esperaba desde hacía
mucho "encontrar a los fieles de las comunidades católicas
en su rica variedad" y a los miembros de las diversas
Iglesias y comunidades cristianas. "Rezo para que mi visita
-concluyó el Santo Padre- contribuya a fomentar el diálogo
inter-religioso que llevará a judíos, cristianos y musulmanes
a individuar en las respectivas creencias y en la fraternidad
universal que une a todos los miembros de la familia humana, el
motivo y la perseverancia para obrar en favor de aquella paz y
aquella justicia que los pueblos de Tierra Santa todavía no
poseen y a las cuales aspiran profundamente".
Hacia las 18,30, el Papa subirá a bordo
de un helicóptero para emprender un vuelo de 25 minutos a
Jerusalén. Se alojará en la delegación apostólica.
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