| 20-Marzo-2000 -- Servicio informativo del
Vaticano
JORDANIA: EL PROCESO DE BUSQUEDA DE LA PAZ DEBE CONTINUAR
CIUDAD DEL VATICANO, 20 MAR 2000 (VIS).-Juan Pablo II partió
a las 9.00 de hoy del aeropuerto de Roma-Fiumicino rumbo a Amman
(Jordania). Tras cuatro horas de vuelo aterrizó en el
aeropuerto internacional "Queen Alia" de la capital
del Reino Hachemita de Jordania, comenzando así su viaje 91 número
fuera de Italia y la segunda etapa de su peregrinación jubilar
a los lugares relacionados con la historia de la salvación.
Esta es la segunda visita de un pontífice a Jordania. La
primera fue la de Pablo VI en 1964. Tras recibir el saludo del
Rey Abdallah II, de las autoridades y del cuerpo diplomático,
así como de Su Beatitud Michel Sabbah, patriarca de Jerusalén
de los Latinos, el Papa pronunció un discurso después de
escuchar las palabras del rey.
"Mi visita a vuestro país y el viaje que inicio hoy -dijo-
son parte de la peregrinación jubilar religiosa que estoy
realizando para conmemorar el bimilenario del nacimiento de
Jesucristo".
"Hoy estoy en Jordania, una tierra que me es familiar
por las Sagradas Escrituras: una tierra santificada por la
presencia de Jesús mismo, por la presencia de Moisés, Elías y
Juan el Bautista y de los santos y mártires de la Iglesia
primitiva. Vuestra tierra es famosa por su hospitalidad y la
apertura a todos".
El Papa se refirió a la preocupación del rey por la paz en
Jordania y en toda la región y a la importancia de que
musulmanes y cristianos sean "un sólo pueblo y una sola
familia". Y añadió: "En esta parte del mundo hay
problemas graves y urgentes concernientes a la justicia, los
derechos de los pueblos y de las naciones que deben ser
resueltos por el bien de todos aquellos que están implicados y
como condición para una paz estable. Por muy difícil o largo
que sea, el proceso de búsqueda de la paz debe continuar. Sin
paz, no puede haber un desarrollo auténtico para esta región,
ni una vida mejor para sus pueblos, ni un futuro más luminoso
para sus hijos. Por eso, el compromiso de Jordania por
garantizar las condiciones necesarias para la paz es muy
importante y digno de elogio".
"Las tres históricas religiones monoteístas incluyen
entre sus valores más importantes la paz, el bien y el respeto
por la persona humana".
Tras recordar que la Iglesia católica desea cooperar con las
naciones e individuos en la promoción y mejora de la dignidad
humana, Juan Pablo II dijo: "Vuestra noble tradición de
respeto por todas las religiones garantiza la libertad religiosa
que hace esto posible, y que es en efecto un derecho humano
fundamental". Terminada la ceremonia de bienvenida, el
Santo Padre se trasladó al Monte Nebo.
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