Oh, Santísima Virgen María,
Madre de Misericordia, confiamos a los Estados Unidos de América a tu amoroso
cuidado. Madre querida, te suplicamos reclames como tuya esta tierra, para
gloria de tu Hijo. Afligidos por los pecados de nuestra nación, clamamos a
tí desde lo más profundo de nuestro corazón, suplicando tu amparo y
protección. Apiádate de nosotros, míranos con misericordia y toca nuestros
corazones. Ilumina nuestro entendimiento, ayúdanos a comprender cuan valioso
es el don de la vida, y el ejercicio responsable de la libertad humana.
Líbranos de las falsedades que nos conducen al terrible mal del aborto.
Concédele a nuestra nación sabiduría, para que reconozca que fue fundada al
amparo de la Ley de Dios, y que sólo Él es la Fuente Verdadera de nuestros
más preciados derechos: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Oh, Madre Misericordiosa, infúndenos el valor para rechazar la "cultura
de la muerte" y muéstranos el camino al Milenio de la Vida. Confiados en
tu poderosa intercesión, suplicamos:
Acuérdate, oh piadosísima
Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido
a Tu protección e implorado Tu socorro, haya sido desamparado: Yo pecador, animado con tal confianza, acudo a
Tí, Oh Madre, Virgen de
las vírgenes, a Tí vengo, delante de Tí me presento gimiendo. No
deseches, oh Madre del Verbo Encarnado, mis humildes súplicas; antes bien,
óyelas y acógelas benignamente. Amén.