Preguntas más frecuentes sobre
la Santa Misa y la Liturgia


COMUNION EN LA MANO

La comunión en la mano, está aprobada por la Santa Sede, como una alternativa en los Estados Unidos de América, así como también, en muchos otros países incluyendo a Italia. Los siguientes, son los textos más importantes, de los documentos que rigen este permiso.

En los documentos que se mencionan a continuación, las citas son tomadas de : Notitiae (Not). boletín oficial de la Congregación para el Culto Divino (la cual ahora incluye a la Congregación para la Disciplina de los Sacramentos) Acta Apostólica Sedis (AAS) registrada como "Acta de la Sede Apostólica", en la cual se publican los decretos legales y las enseñanzas autorizadas.

SAGRADA CONGREGACION PARA EL CULTO DIVINO

Carta "En respuesta a la petición", para aquellos presidentes de las Conferencias de Obispos que solicitaron permiso para entregar la comunión en la mano 29 de mayo de 1969: AAS 61 (1969) 546-547; Not 5 (1969) 351-353.

En respuesta a la solicitud realizada por su conferencia de obispos, en referencia al permiso solicitado de dar la comunión poniéndola en la mano de los feligreses, yo deseo comunicarle lo siguiente : El Papa Pablo VI llama la atención, al propósito establecido en la " Instruction Memoriale Domini " del día 29 de mayo de 1969, de mantener la práctica tradicional en uso. Al mismo tiempo, ha tomado en consideración, las razones dadas para apoyar su solicitud y el resultado de la votación obtenida en esta materia. El Papa otorga, que en todo el territorio, correspondiente a su Conferencia, cada obispo pueda de acuerdo a su juicio prudente y a su conciencia, autorizar en su diócesis, la iniciación del nuevo rito para dar la comunión. La condición es, que se evite completamente, cualquier causa que pueda escandalizar a los fieles, y cualquier peligro que pueda generar, irreverencia hacia la Eucaristía. Las siguientes normas deben ser por lo tanto respetadas. (El énfasis es mío. Uno se pregunta si esto se está cumpliendo ).

1. La nueva forma de entregar la comunión, no debe ser impuesta de manera que sea excluída la práctica tradicional. Es una materia muy seria, y por lo tanto, en los lugares donde se permita esta nueva práctica, todos los fieles deben tener la opción de recibir la comunión en la lengua, aunque otras personas la estén recibiendo en la mano. Las dos maneras de recibir la comunión, pueden sin duda alguna, llevarse a cabo, en el mismo acto litúrgico. Hay un doble propósito en esto : que nadie encuentre en este nuevo rito, algo que altere su devoción personal a la Eucaristía, y que este Sacramento, que es fuente y causa de unidad, no se transforme en ocasión de discordia entre los fieles.

2. El rito de recibir la comunión en la mano, no debe ponerse en práctica de una manera discriminada. Dado que la cuestión involucra actitudes humanas, este modo de comunión está ligado, a la percepción y la preparación del que la recibe. Es recomendable por lo tanto, que el nuevo rito se introduzca gradualmente, y que se haga al principio, en grupos pequeños y bien preparados, así como en un ambiente favorable. Sobre todo, deberá ser precedido por una catequesis efectiva, para que las personas entiendan el sentido de recibir la comunión en la mano, y que lo practiquen con la reverencia debida al Sacramento. Esta catequesis, debe lograr, excluir cualquier indicación, de que haya en la mente de la Iglesia, una disminución en la fé de la presencia Eucarística y excluir también cualquier posibilidad de peligro o amenaza de peligro de que se profane la Eucaristía.

3. La opción ofrecida a los fieles, de recibir el pan Eucarístico en la mano, para llevarselo después a la boca, no debe dar ocasión para creer, que es pan ordinario u otro artículo religioso más. Al contrario esta opción debe incrementar en ellos y hacerlos conscientes de la dignidad de los miembros del cuerpo místico de Cristo, al cual han sido incorporados por el bautismo y por la gracia de la Eucaristía. Debe también aumentar su fé en la sublime realidad del cuerpo y la sangre de Cristo, la cual tocan con sus manos. Su actitud de reverencia debe estar conforme a lo que están haciendo.

4. Al respecto de la manera de implementar el nuevo rito: Un posible modelo, es el usado tradicionalmente, el cual expresa las funciones ministeriales y es que el sacerdote o diácono pone la hostia en las manos de los fieles. Alternativamente, es permisible adoptar un procedimiento más sencillo, permitiendo a los comulgantes tomar la hostia del ciborio o la patena. La hostia debe ser consumida antes de regresar a sus asientos; el ministro usará el formulario de costumbre diciendo " Cuerpo de Cristo ", a lo cual replicará el comulgante con la palabra " Amén ". ( Nota : Roma prohibió después que los comulgantes tomaran la hostia del ciborio o patena).

5. Cualquiera que sea el procedimiento adoptado, se debe poner especial cuidado, en no permitir que partículas del pan Eucarístico, caigan al suelo o sean desparramadas. Los comulgantes deben tener las manos limpias y su comportamiento debe ser conforme a las costumbres.

6. En el caso de comunión en las dos especies, por la vía de la intinción, nunca se permite poner en las manos del fiel la hostia que ha sido sumergida en la sangre de nuestro Señor.

7. Los obispos que autoricen la introducción de esta nueva forma de recibir la comunión, deberán enviar, después de 6 meses, un reporte a esta Congregación, informando sobre los resultados de esta concesión.

Nota : El " Resumen de los Decretos " sobre la confirmación de las decisiones de las conferencias de obispos en " Notitiae ", da una lista de las conferencias de habla inglesa, a los cuales les fué otorgada esta concesión ( según AAS y Notitiae ):

Sur Africa, 3 de febrero de 1970
Canadá, 12 de febrero de 1970
Rhodesia ( Zimbabwe ), 2 de octubre de 1971
Zambia, 11 de marzo de 1974
Nueva Zelandia, 24 de Abril de 1974
Australia, 26 de septiembre de 1975
Inglaterra y Wales, 6 de marzo de 1976
Papua y Nueva Guinea, 28 de abril de 1976
Irlanda, 4 de septiembre de 1976
Pakistan, 29 de octubre de 1976
Estados Unidos de América, 17 de junio de 1977
Escocia, 7 de julio de 1977
Malasia y Singapur, 3 de octubre de 1977

SAGRADA CONGREGACION PARA LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

Instrucción " Inmensae caritatis, " sobre dar facilidad para la recepción de la Comunión, en ciertas circunstancias, 29 de enero de 1973: AAS 65 ( 1973) 264-271; Not 9 (1973) 157-164.

Part 4 . Devoción y reverencia en caso de recibir la comunión en la mano.

Desde la instrucción " Memoriale Domini " hace tres años, algunas de las Conferencias de Obispos han solicitado a la Santa Sede, la facultad de autorizar a ministros que reparten la comunión, a ponerla en las manos de los fieles. La misma instrucción contiene un recordatorio de que " las leyes de la Iglesia y los escritos de los Padres de la Iglesia, son testimonio de la suprema reverencia y máximo cuidado hacia la Eucaristía ", y que esto debe continuar. Particularmente con respecto a esta forma de entregar la comunión, la experiencia sugiere, una cuidadosa atención.

De parte de ambos, el ministro y el receptor, cuando la hostia se coloca en la mano del comulgante, debe haber mucho cuidado y preocupación, especialmente de que no caiga partícula alguna de la hostia.

El uso de la comunión en la mano, debe ser acompañado por instrucciones al respecto y catequesis en la enseñanza católica sobre la presencia real y permanente de Cristo en la Eucaristía y la reverencia propia hacia este Sacramento.

Los fieles deben ser enseñados, que Jesus es Señor y Salvador, y que por eso la adoración en "latria" o la adoración perteneciente a Dios, se debe a Cristo presente en este Sacramento. También deben ser instruidos, para que no omitan después de la comunión, las sinceras y apropiadas acciones de gracias.

Finalmente, para que su acercamiento a esta santa mesa sea válida y fructífera, los fieles deben ser instruidos de los beneficios y efectos, para ambos el individuo y la sociedad, que su relación familiar con el Padre, quién nos da nuestro pan de cada día, les haga reflejar la máxima reverencia por El, los nutra de amor, y los lleve a una vida en Cristo, cuya carne y sangre compartimos.

El Papa Pablo VI aprobó esta instrucción, la confirmó con su autoridad y ordenó su publicación, fijando ese día como la fecha de su validez.

La autoridad de la Iglesia, de permitir lo que en otros países se hace libremente y que por si mismo no es contrario a la fé, no se pone en duda. Si existen abusos, estos son contrarios a la mente de la Iglesia, como ha sido expresado en los documentos Romanos, y son contrarios a la devoción expresada por la Iglesia primitiva, cuando se recibía la Comunión en la mano. Retirar este permiso en nuestro tiempo debido a los abusos existentes es algo que Roma podría hacer.

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Respuesta por : Colin B. Donovan, STL

 

 

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