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PRIMERA
ESTACIÓN
JESÚS EN EL
HUERTO DE GETSEMANÍ
La Ultima Cena ha sido la despedida, rebosante
de cariño hacia los suyos. Después Jesús va con ellos al Huerto de
los Olivos y allí ora al Padre. Es el momento de aceptar con
obediencia de hijo la voluntad divina.
Del Evangelio según San Lucas
22, 39-46
Salió [Jesús] y fue como de costumbre, al
monte de los Olivos; le siguieron también los discípulos. Llegado al
lugar, les dijo: Orad para no caer en tentación. Y se apartó de
ellos como a un tiro de piedra y puesto de rodillas, oraba diciendo:
Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi
voluntad, sino la tuya. Y entrando en agonía oraba con más
intensidad. Y le vino un sudor como de gotas de sangre que caían
hasta el suelo. Cuando se levantó de la oración y llegó hasta los
discípulos, los encontró adormilados por la tristeza. Y les dijo:
¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en tentación.
(cf Mt 26,36-46; Mc 14,34-42).
Comentario
En momentos importantes de su vida Jesús reza:
vuelve los ojos al Padre y entabla con Él ese diálogo lleno de
confianza, ese diálogo de amor. Y ahora, en el momento decisivo,
recurre a la oración. Es en la intimidad de la oración donde
descubre, donde también nosotros descubrimos, la voluntad del Padre.
Por eso Jesús ha invitado a los discípulos:
"vigilad y orad para no caer en la tentación". Pero ellos
no saben ofrecerle el consuelo de estar a su lado, al menos con la
plegaria. El poco apoyo de sus amigos, la visión de los tormentos, de
la muerte amarga, hace que el Señor sienta tristeza y angustia hasta
sudar gotas de sangre. Vemos en toda su profundidad la humanidad del
Señor, perfecto Dios y perfecto Hombre, que ha querido entregarse
hasta el final
Oración
Señor, me emociona tu entrega sin condiciones.
En la dificultad buscas la oración, la unión intima con el Padre.
Yo, que tantas veces hago mi voluntad, y me olvido de Ti, quiero
pedirte la fuerza para acudir también al Padre en los momentos de
alegría o tristeza, de esperanza o desaliento. Para conocer su
voluntad y aprender a amarla. Para entregarme con presteza a lo que me
pidas.
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