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NUESTRA DISPOSICIÓN
INICIAL
Vamos a comenzar este rato de oración siguiendo
el Via crucis. Acompañamos a Jesús en el camino que recorrió
hasta llegar al Calvario. Queremos seguir los pasos del Hijo de Dios
que, con su muerte, y su resurrección nos obtuvo la Vida para
siempre.
Para poder profundizar y entender la Pasión del Señor, es necesario
tener en cuenta estos tres elementos:
* un hecho: "padeció", "sufrió",
"murió",
* una finalidad: "por nosotros", "por nuestros
pecados", "por nuestra salvación",
* un móvil: "el amor a nosotros", "la obediencia y
amor al Padre".
Jesús pasó por el mundo haciendo el bien. Mostró el rostro del amor
de Dios a todos los hombres. Toda su vida fue de entrega amorosa, pero
quiso rubricarlo de tal forma que no dejara lagar a dadas, y así lo
manifestó en los últimos momentos de su vida: "habiendo amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn
13, 1), hasta no poder más. Si no hay mayor prueba de amor que
"el dar la vida por los amigos" (Jn 15, 13), Él nos ha
demostrado que es el mejor amigo: padeció y se entregó por nosotros,
por ti y por mi.
Nos disponemos a acompañar a Jesús en su camino hacia el Calvario.
Estamos llenos de agradecimiento por su amor a nosotros, y al mismo
tiempo nos duele haberle hecho sufrir tanto con nuestros pecados. Con
estos sentimientos nos preparamos en unos momentos de silencio y
oración.
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