Para ayudar a vivir con fruto estos
momentos de especial trato con Jesús, en cada una de las estaciones
hemos preparado un esquema concreto:
* enunciado de la estación;
* presentación o monición que encuadra la escena;
* texto evangélico correspondiente, con la cita de los lugares
paralelos;
* comentario al pasaje de la Escritura;
* oración que pretende tener un tono de súplica.
Cuando rezamos el Vía Crucis, después del enunciado de cada una de
las estaciones, se puede decir:
V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo
Después se suele rezar un Padrenuestro y un Avemaría.
Finalmente, antes de comenzar la siguiente estación, y para mover
nuestro espíritu de penitencia, de reparación, de asociarnos a la
redención de Cristo, podemos decir:
V/ Señor pequé.
R/ Ten piedad y misericordia de mi.