 San
Martín de Porres
Oración por los
Hispanos
San Martín de Porres,
tú que hablas español como nosotros; tu color, tu pobreza, tu hogar
podrían haberte deprimido en aquella sociedad.
Pero la dignidad de
hijo de Dios por tu fe bautismal en la Iglesia Católica te elevó por
encima de aquella nobleza de la Ciudad de los Reyes.
Haz que los Hispanos en
América, en la del Norte especialmente, estén conscientes de su
propia dignidad. Se preparen en las escuelas, consigan títulos de
trabajo, tengan afán de superación hasta llegar ellos o sus
descendientes a ser dirigentes en esta sociedad.
Que todos: en el hogar,
en el trabajo, en la calle y en todo lugar tengan sentido de
responsabilidad. Como tú, glorioso Martín de Porres, lograste ser
responsable tanto de seglar como luego de fraile.
Que descubran y
fomenten la grandeza de su Fe, católica como la tuya, fuente de
fortaleza en esperanza. Muchos son "de color" como tú. Ni
drogas, ni abandono, ni desprecios, ni robos, ni abusos sexuales sean
sus caminos, que llevan a la esclavitud.
Marín glorioso, tú
cantas victoria en el Cielo. Que te miren todos los que buscan la
liberación aquí en este suelo. Enséñanos el camino de la
auténtica personalidad. Amén.
Señor tu condujiste a
San Martín a la gloria eterna por medio de su humildad. Ayúdanos, te
rogamos, a seguir el ejemplo de santidad y poder ser dignos de ser
exaltados junto con él en el Cielo. Te lo pedimos por Jesucristo
nuestro Señor. Amén.

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Novena
a San Martín de Porres
3 de noviembre
MEDITACIÓN
" Martín,
el bueno" o " Martín, el caritativo" le llamaba la
gente de Lima donde el morenito o "mulato" Martín fue tan
querido en los años 1600 a 1636. Desde el año 1962 todos le llamamos
San Martín de Porres, porque el Papa Juan XXIII le canonizo.
Martín
nació en Lima, capital de Perú, el 9 de Diciembre de 1579. Su padre,
Juan de Porres, español de Burgos, era Gobernador de Panamá. Ana
Velázquez se llamaba la madre que, por su gentileza, había obtenido
la libertad. Era medio negra y medio india. Del noble español,
Gobernador de Panamá, y de la "negrita" Ana nació otra
niña dos años después, pero las diferencias raciales y rango social
hicieron que Martín figurase en el Fe de Bautismo como "hijo de
padre desconocido". Sus padres no eran casados.
Pronto
quedaron solos en Lima el niño Martín con su mamá y la hermanita.
Su padre tenia que ocuparse de Guayaquil, el puerto del mar en el
Ecuador. Martín crecía muy piadoso y compasivo compartiendo con
otros niños lo que su madre "abandonada" le podía dar.
Cuando
el niño tenia ocho años se presentó en Lima a su padre y encantado
con su negrito se lo llevo a Guayaquil, donde le busco maestro
particular para educarle a su lado. Esto duró solo dos años. De
nuevo en Lima, en un barrio pobre con los "de color", bajo
el cuidado de su madre crecía con Juanita, su hermana.
Ana
Velázquez, como buena madre, se preocupo por que su hijo supiera
ganarse la vida. Le coloco al servicio del barbero-dentista D. Manuel
Rivero en Lima. Martín era feliz. Aprendió el oficio y gozaba
sirviendo como barbero-enfermero. Había encontrado su vocación de
amar a Dios sirviendo a los demás. Ya ganaba plata: mitad para su
madre y mitad para obras de caridad. De egoísta no tenía nada.
Su
ideal era ser santo: como el Obispo de Lima, San Toribio de Mogrovejo:
como San Juan Masías, hermano lego en los dominicos: como San
Francisco Solano aquel gran misionero franciscano; como Santa Rosa de
Lima, bautizada en la misma iglesia que Martín cinco años antes que
él. Estos cuatro santos vivían en la misma ciudad y al mismo tiempo
que Martín.
El
jovencito barbero-enfermero era feliz: ayudaba en Misa todos los días
antes de ir al trabajo y pasaba largos ratos de oración al anochecer,
oculto, en su propia habitación. Servir a Dios, servir a los demás,
olvido de si mismo. Así Martín desarrollaba su personalidad. Ya
tiene 16 años. Su madre puede vivir sin él.
Martín
se dirigió a los Dominicos. Quiere vivir en el Convento del Santo
Rosario. Pero como el ultimo de todos. No pretende ser como los
Padres, ni aun siquiera como Hermano. Sencillamente como
"Donado", un criadito sin paga. Don Juan de Porres, el noble
castellano y Gobernador de Panamá, no podía tolerar que su hijo
entrara en el convento para oficio tan humilde. "Un hijo mío, si
es fraile, tendrá que ser como el más alto de los Padres".
No
era ese el parecer de Martín: ‘Un hijo de Dios llega a grande
siendo el ultimo entre los frailes". Martín entró de
"Donado", como sirviente. Ni siquiera como Hermano; mucho
menos como Padre. Su virtud era tan notable que, nueve años después,
a petición del Superior y por obediencia, profesaba como Hermano y
vistió el hábito de fraile.
Martín
crecía para Dios y para los demás: oración, largos silencios a
solas con Dios; éxtasis milagrosos que Dios multiplicaba por él,
hasta resucitar algún muerto. Martín era el limosnero del convento y
de la ciudad. Los ricos todos le dan, porque saben que Martín lo
multiplicaba para los pobres: comida, ropa, monedas, la fundación del
centro para los niños huérfanos… Discretamente llegaba hasta las
familias "vergonzantes", que no tenían valor para pedir
como pobres.
Penitencia.
Mucha penitencia para si mismo, a solas; especialmente en la Cuaresma
y Semana Santa. Parecía un hombre de tres corazones: de fuego para
Dios por su fervor; de carne por su compasión y ayuda a los demás;
de acero por el rigor y dominio de sí mismo.
Inocencia
de Dios, recobrada como aquella de San Francisco de Asís: todas las
criaturas son buenas, todos los hombres son hermanos. Por eso Martín
decía una vez a un ratoncito que pillo en el ropero de la sacristía:
"Hermano ratón. No sé si eres tu culpable del daño causado en
la sacristía a los guardarropas. Pero hoy mismo tu y tus amigos van a
salir del monasterio para no volver".
Martín
"el bueno", sin embargo, tenia que luchar todos los días
consigo mismo y contra el diablo. Por mantenerse en humildad llego a
ofrecerse en venta como esclavo: "Padre Prior, no dude: véndame
y pague sus deudas". Cuando las pasiones de orgullo, injuria y
avaricia ya estaba perfectamente subyugadas, Dios ofreció a Martín
otro campo de batalla: mano a mano con el diablo. Como el Santo Cura
de Ars siglos después Martín era intimidado y golpeado por el
diablo. Le oían decir en la celda: ‘ ¿A que has venido?" Esta
no es tu habitación. Vete inmediatamente". El maestro de
Novicios, Padre Andrés, dijo una vez: "Este mulato va a ser
santo. De noche libra fuertes batallas con el diablo".
Al
venir el otoño, Martín sufría de paludismo todos los años. El día
3 de Noviembre de 1639 decía al Hermano Antonio: "No llores,
Hermano, quizás en el Cielo sea mas útil que aquí". Pidió los
Sacramentos, miro en derredor, pidió perdón a todos. Los monjes
cantaban la Salve y el Credo. Entonces Martín expiró: 3 de Noviembre
de 1639 por la mañana.
El
Papa Juan XXIII lo canonizó el día 6 de Mayo de 1692. Con tan
solemne ocasión escribió: "Martín excusaba las faltas de otro.
Perdonó las más amargas injurias, convencido de que el merecía
mayores castigos por sus pecados. Procuró de todo corazón animar a
los acomplejados por las propias culpas, confortó a los enfermos,
proveía de ropas, alimentos y medicinas a los pobres, ayudo a
campesinos, a negros y mulatos tenidos entonces como esclavos. La
gente le llama ‘Martín, el bueno’."
La Palabra de Dios
" El
Rey responderá: " En verdad les digo que, cuando lo hicieron con
alguno de estos más pequeños, que son más hermanos, lo hicieron
conmigo."_ Mt 25,40
"El
que dice "yo amo a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso.
¿Cómo puede amar a Dios a quien no ve, si no ama a su hermano a
quien ve?"_ 1Jn 4,20
"Fíjense
cómo ahora llamamos felices a los que fueron pacientes" _ Stgo
5,11
Oraciones
Oración propia de la Novena
Glorioso
San Martín de Porres, desde tu infancia hasta la muerte supiste
equilibrar admirablemente la dignidad de hijo de Dios con la humildad
de tu nacimiento y menosprecios raciales. Procediste como el último
de todos, sirviendo abnegadamente. Siempre gozoso por estar consciente
de que Dios es nuestro Padre; te sentías hijo amado de El.
Ya
vez lo mucho que yo necesito de tu ejemplo y de tu intercesión para
lograr mi personalidad de cristiano: con títulos humanos y humildad
de cristianos. Alcánzame la gracia de seguir tu ejemplo, de
prepararme muy bien en un oficio o título profesional con que yo
pueda desarrollar mis talentos siendo útil a la sociedad y en
especial a mi familia.
Martín
el bueno te llamaban todos porque no
guardabas complejo negativo por el color de tu piel ofendida. Ni te
entregaste al placer o a los juegos para ahogar las penas; ni siquiera
guardabas rencor a tu padre porque no vivía en el hogar. Con
abundancia de bien tú respondiste cuando te rodeaba tanto mal. Haz
que yo y el orgullo herido de tantas personas hoy en la sociedad
reaccionemos como tú, paciente, amable, devolviendo bien por mal.
Por
tu medio quiso Dios dar pruebas de su bondad hasta hacer milagros en
bien de los demás. Por eso te pido con humildad y confianza me
obtengas la gracia particular de esta novena (mencione el favor que
desea)
Agradezco
de antemano tu gloriosa intercesión en mi favor. Reconozco que Dios
ha mostrado especial complacencia en ti y que por tu humildad amable
nos acerquemos a su Grandeza Adorable. Bendíceme, bendice a mi
familia, ven en ayuda nuestra como lo hacías con tu madre, con tu
hermanita y con los más necesitados de Lima.
Ya
glorioso, junto a Dios, me estás invitando a luchar contra el mal,
como lo hiciste personalmente contra el Malo. Obtenme la fortaleza
necesaria para superar mi debilidad: orgullo, codicia, sexualidad. Con
tu ayuda llegue también yo a la victoria.
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