Extractos de "El esplendor del Padre"


Durante Su vida, Jesús me dió muchos ejemplos de los Atributos del Padre. Reflexionaré acerca de cómo afectan mi vida y como puedo compartir su esplendor.

Los Atributos Divinos parecen afectar mi vida en diferentes formas. Algunos me llenan con tal esplendor y maravilla que mi alma parece elevarse sobre sí misma, sobre las cosas mundanas e insignificantes de la vida que le impiden elevarse.

El Padre me permite compartir otros Atributos como Misericordia, Compasión, Amor y Bondad y éstos me hacen más como Su Hijo.

Entre los Atributos que comparto –algunos parecen sólo para mí –Paz, Tranquilidad, Omnipresencia; otros afectan a mi prójimo –Justicia, Misericordia y Providencia.

Algunos atributos me mantienen atento a Su Presencia en Su Creación: Su Fuerza en el viento, Su Belleza en un amanecer, Su Esplendor manifiesto en las hojas que caen en Otoño y Su Inmovilidad en las montañas.

Estoy rodeado y permeado por Su Esencia y mantenido en la creación por Su Omnipotencia.

Mi vida queda realmente llena con Dios. Su Misericordia me conforta cuando caigo, Su Providencia cuida de mi cuando me preocupo, Su Bondad me hace bueno, Su Poder me sostiene, Su Amor me llena, Su Sabiduría es mi guía, Su Inamovilidad me da seguridad, Su Tranquilidad me calma, Su Majestad me llena con admiración, Su Belleza me fascina, Su Alegría me sostiene en el dolor, Su Luz ilumina mi camino, Su Omnipresencia me rodea como un manto, Su Inmanencia me llena completamente, Su Trascendencia está sobre mí como el cálido sol, Su Grandeza emociona mi alma, Su Unidad reúne todas las cosas en Él. Me pierdo como un átomo en el universo cuando me doy cuenta de que éste Gran Dios me ama.

Oración

Oh Padre y Señor, Tus Atributos me hacen humilde y me llenan de Alegría. Que la contemplación de Tu Esplendor me eleve sobre las cosas que me llevan hacia abajo, haz que me de cuenta de la dignidad que Tú me has dado y las alturas a las que me has llamado. Que la reflexión sobre Jesús en mi alma conmueva a mi vecino y te de Gloria.

Amén

La Sabiduría de Dios

Dios se conoce a Sí mismo y a cada cosa creada perfectamente. Ni siquiera una hoja de pasto o el más pequeño insecto escapa a Su ojo. La sabiduría no es una parte de Dios como es parte de mí –es Dios. La Sabiduría es la mera Esencia de Dios.

No hay criatura, ni siquiera el más exaltado ángel, que pueda entender a Dios o tener perfecto conocimiento de Él. Sólo Dios se conoce a Sí mismo y la Sabiduría está en lo más profundo de Dios.

Mi propia alma es prueba de Su Infinita Sabiduría pues Él la creó a Su propia imagen y semejanza. El más glorioso atardecer y la belleza del océano se desvanecen en la nada en comparación con la Sabiduría de Dios, como se manifestó El mismo en la creación de mi alma.

La Providencia de Dios

Dios mantiene el universo entero en perfecto orden para mi beneficio y placer y sin embargo Él busca descanso y placer en mi alma.

Su Providencia se extiende a los sufrimientos en mi vida, incluso a los más dolorosos, pues Él pesa cada dolor en la balanza de Su Misericordia, acomodando a mis hombros la cruz que mejor puedo llevar.

Me ayuda a escoger lo correcto en el momento correcto, pero se queda a mi lado por si tomo la decisión equivocada.

La Misericordia de Dios

Él modela mi alma con amor y ternura cuando peco al darme una conciencia para discernir mi ofensa.

No es suficiente para Él perdonar mis pecados cuando me arrepiento –Él cubre mis heridas con la Preciosa Sangre de Su propio Hijo y hace de mi alma algo hermoso.

Su misericordia es atraída a mi miseria como un imán y envuelve mi alma como un escudo protector.

Me ha revelado su propia vida íntima al crearme a Su imagen y semejanza y luego ha elevado esa semejanza al compartir su propia naturaleza en el Bautismo.

Dios es Amor

El Amor de Dios, como Él mismo, es Infinito y el bien que desea para mí es infinito –más allá de mis más salvajes sueños –es personal y totalmente mío.

Atisbo el Amor Infinito cuando me doy cuenta de que el Padre entregó a Su único Hijo para llevar sobre Sí la humillación de asumir mi naturaleza humana, viviendo una vida laboriosa y muriendo una ignominiosa muerte –sólo para que pudiera estar con Él en el Reino.

El amor requiere igualdad, pero puesto que yo nunca podría alcanzarle, Él bajó a mi nivel para dejarme experimentar la satisfacción de ser el único objeto de Su Amor.

Omnipotencia

Su Poder es tan grande que Él puede hacer todo lo que desee, cuando lo desee, como lo desee, sin límite.

La Palabra de Dios es siempre efectiva y produce lo que sea que exprese. Mis palabras, al contrario, no pueden crear nada; solo puedo cambiar lo que ya es algo más.

Su Poder nunca llega a un máximo de perfección y luego decrece –siempre es completo. No importa que tanto se difunda en la creación, nunca decrece lo más mínimo –siempre es el mismo, ayer, hoy y mañana.

Bondad

Todo lo creado por Él es bueno y Su Bondad está tan difundida que las cantidades, cualidades y dimensiones de Su creación sorprenden la mente. La variedad de frutos, cada uno de los cuales tiene su propio sabor, tamaño y color; la variedad de flores, rocas, piedras preciosas –todo lo que ha creado se derrama en abundancia.

Su Bondad me da música, amistad, amor, alegría, felicidad, éxito y todas las demás cosas buenas que cruzan mi camino para maravillar mi alma.

Su Bondad me hace reflexionar sobre Él en el intelecto del hombre, la inmensidad del universo, la variedad de criaturas y la belleza de la tierra.

Dios es Inmutable (Sin Cambio)

Su Voluntad no cambia porque Él desea sólo lo que es bueno para mí. Incluso cuando le ofendo, Su Voluntad siempre desea mi bien, Su Amor busca una respuesta y Su Misericordia extiende perdón.

Dios lo ve todo, pasado, presente y futuro como una pintura panorámica frente a Él. Siempre está ejerciendo Sus infinitos atributos en Su creación –sin que nunca disminuyan o añadan algo a Sus perfecciones.

Su vida no está sujeta a ningún progreso pues es siempre perfecta. No hay sucesión de conocimiento en Dios pues Él conoce todas las cosas y nada puede ser añadido a Du conocimiento.

El mal que sus criaturas cometen contra sí mismas y las ofensas que le hacen a Él no disminuyen Su Bondad para con ellos sino que sólo hacen que sea como un torrente que se derrame en el desierto.

Él no se hace providente debido a mis necesidades. Él es providente antes incluso de que mis necesidades se manifiesten.

Un Dios Inmutable y Eterno me ama.

Dios Está en Todas Partes

El atributo más consolador de Dios luego de Su Amor es la realidad de Su Presencia en cualquier parte mediante Su Esencia y Su Presencia en mi alma mediante la gracia y la Eucaristía.

Dios debe sostener todo lo que crea –Comunica la existencia a toda la creación. Siendo esto cierto, Él debe estar presente cuando opera y por lo tanto, incluso en un pecador, Dios reside en sustancia, de otra forma, el pecador dejaría de existir.

Inmanencia

Todo Dios vive en mí –Vive en mí de una forma puramente sobrenatural– en lo más profundo de mi alma.

Mi alma, en estado de gracia, lleva a Dios dentro de ella. Le conozco mediante la Fe, confío en Él mediante la Esperanza y le poseo por el Amor.

Me ofrece Su amistad íntima y una vida de paz y alegría al vivir dentro de la cámara secreta de mi alma.

El poder de esta Cohabitación Divina puede hacerme una nueva persona. Lentamente puede despegarme de aquellas faltas y cosas en mi vida que me bajan y me alejan de reflexionar en Jesús.

“No está lejos de ninguno de nosotros, pues en Él vivimos, nos movemos y somos. (Hch. 17, 28).

A menudo puedo entrar al santuario de mi alma –ese lugar secreto– hablar con Él como un amigo habla con otro –Adorarlo como Señor y Dador de vida, alabarlo como el Único que es Santo, agradecerle por levantarme de la nada a un hijo de Dios y hacer reparación de mis pecados mediante el amoroso arrepentimiento. Puedo hacer todo esto en las profundidades de mi alma, solo con Dios, cuando sea, donde sea pues Él se digna vivir en mí.

El está “más cerca de mí que el aliento y más cercano que las manos y pies.” Soy un templo vivo en el cual Dios habita, para manifestar sus perfecciones a mi prójimo. A menudo debo callar los desvaríos de mi imaginación, los deseos desordenados de mis sentidos y el egoísmo de mi voluntad y entrar al interior de mi alma donde la fe es la luz en la oscuridad, la confianza es la esperanza de las cosas por venir y el amor es la posesión de un poder que me hace santo.

Para conservar su imagen clara y más reflexiva en mi alma, Él se entrega a Sí mismo a mí en la Sagrada Eucaristía como alimento para mi alma. Debo participar de Su naturaleza más y más cada día si debo alcanzar el amor de Jesús y ser un hijo del Padre.

Cada vez que recibo este Sacramento de la Eucaristía, recibo más de Dios. El pozo de mi alma se hace más brillante y su reflejo más radiante.

Él me ha dado Su Presencia en la Escritura –para guiarme a lo largo del camino de la vida, para dirigirme por la senda correcta, para revelarme Sus Atriutos, Su Hijo y Su Espíritu, para alimentar mi alma con Su Palabra, para animarme cuando las cosas van mal, para mostrarme Su Voluntad, para asegurarme Su Perdón, para darme esperanza cuando todo parece perdido, para decirme lo mucho que Él me ama y para darme un atisbo del Reino y de la Gloria por venir.

Dios se presenta a mí de otra forma, y de todas las variadas formas en las que se me presenta, tal vez ésta es la más difícil de entender –es la Presencia de Dios en mi prójimo.

Debo ver Su Presencia en todos. En el pecador permanece en Esencia por el hecho de que le mantiene en existencia. En los cristianos permanece mediante la Gracia. No puedo juzgar como Dios está en mi prójimo pues yo solo juzgo por apariencias mientras que Dios juzga el corazón.

Trascendencia

Solo el Hijo del Padre y Su Espíritu comparten Su naturaleza en igualdad y todo y todos los demás son reflejos de Sus atributos –creados para darle gloria y difundir Su Bondad.

Mi idea de misericordia no es Su misericordia, mis ideas son de necesidades limitadas, como yo soy limitado. Su misericordia está más allá de cualquier concepto humano. Si pudiera mantener esto en mente cuando fallo, nunca me sentiría descorazonado.

Su Justicia Tierna

Su Justicia depende de Su Misericordia. Soy afortunado si el hombre me juzga con misericordia, pero Dios es Justo porque es misericordioso y es misericordioso porque es Justo.

Como mi vida entera está ante Él, Su Justicia Le previene de castigarme inmediatamente después de la caída. Pacientemente espera apilando gracia sobre gracia, saliendo y llamándome a una vida superior a pesar de que mi debilidad a menudo lo decepciona.

Me ha dado libre albedrío y Su Justicia debe dejarme decidir y escoger, aún cuando mi elección no sea para mi bien. Pero la misma Justicia que me da libertad para hacer la elección equivocada está cubierta con Misericordia y saca todo el mal que mi debilidad podría haber sacado.

Es debido a que Dios es Justo, que Él sea compasivo. Me conoce tan perfectamente que Su Justicia demuestra compasión cuando mi prójimo, quien sólo ve el exterior, está listo para condenarme. Su Justicia me excusa, me corrije y pacientemente espera hasta que mi vacilante voluntad se une a Él.

Debo dejarle todos los juicios a Él. Yo sólo veo el exterior y Su Justicia califica a cada quien de acuerdo con su Voluntad siempre Sabia y Amorosa.

Letanía de los Atributos Divinos

Esencia Divina, quien únicamente es santa, me inclino ante Tu Ser. Déjame compartir Tu Santidad.

Unidad y Simplicidad Divina, en quien no hay complejidad, hazme simple y sincero.
Eternidad Divina, sin principio y sin fin, dadora de inmortalidad, permíteme pasar al cielo contigo.

Bondad Divina, difusora de Ti en todos, hazme bueno y amable.

Sabiduría Divina, quien diseñó la anchura y profundidad de la creación, hazme lo suficientemente sabio como para ver tu forma detrás de todo.

Poder Divino, creador y sustento de todas las cosas por un acto de Tu Voluntad, dame fuerza para lograr las cosas que quieres que yo haga.

Divina Providencia, cuyo manto cubre cada faceta de mi vida con amoroso cuidado, dame la confianza perfecta en que podré luchar por las necesidades de hoy sin preocuparme por mañana.

Conocimiento Divino, de quien nada se esconde y a quien nada se olvida, déjame penetrar los misterios de Tu Ser para que pueda compartir Tu Vida.

Inmanencia Divina, quien penetras todas las cosas y te disminuyes para vivir en mí, déjame irradiar Tu Divina Inmensidad, que llena y contiene todas las cosas.

Misericordia Divina, infinita e inconmensurable, déjame perdonar y olvidar con amor y compasión.

Paz Divina, siempre tranquila y serena en medio de la borrasca, permíteme mantener un espíritu tranquilo y ser lo suficientemente fuerte como para aceptar las adversidades con paz.

Alegría Divina, quien eres la fuente toda felicidad, dáme esa alegría que ningún hombre me pueda quitar.

Lléname con estas perfecciones, , para que pueda irradiar a Tu Hijo a través de Tu Santo Espíritu.

Amén.

El Padre mostró Su Amor al crearme y enviar a Su Hijo; el Hijo mostró Su Amor al vivir y morir por amor de mi amor; el Espíritu mostró Su Amor al venir a la tierra como Maestro y Guía y hacer Su hogar en mi alma.
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Cortesía de:
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