Extractos de "En sus sandalias"


Él se dio por completo

Jesús renunció a la gloria de Cielo para bajar y asumir una naturaleza
como la mía porque me ama mucho.

A veces me pregunto si entiendo cuan humillante fue para Jesús hacerse
hombre. ¡Si estar con el Padre es algo que está más allá de nuestros
sueños más increíbles, solo imagínense cómo sería ser igual a Dios!
¿Cómo podría dejar Él tal condición solo por mí?

Soy un ingrato la mayor parte del tiempo y me prefiero a mí, prefiero
a la gente y las cosas en vez de a Él, casi constantemente. No tengo
mucho para dejar y aún así me aferro a lo poco que tengo como si nunca
fuera a perderlo.

¿Qué Jesús Hizo Por Mí?

Dejó la Eternidad y vivió en el Tiempo para que yo pudiera dejar el
Tiempo y vivir en la Eternidad.

Dejó al Padre Eterno en toda Su Gloria para hacerse hombre y dar a
conocer la supremacía del Padre sobre toda la humanidad.

Él vino como un siervo humilde para reparar el daño de los que dicen,
"no serviré". Fue manso de corazón y le dio todo el crédito al Padre
por todo lo que hizo y ofreció su humillación voluntaria como una
expiación por mi orgullo y mi espíritu de independencia.

Él era el Maestro de todos pero nunca obligó a alguno a seguirlo.

Su humildad era tan grande, que entendió el odio de Sus enemigos y le
pidió a Su Padre que los perdonase.

Él gobernó toda la creación y sin embargo se sujetó a José y María
como un hijo obediente.

Estaba feliz de ser considerado un carpintero inculto, aún cuándo Él
había creado el mundo entero.

Se puso en manos de dos personas que Él había creado porque vio la
voluntad de su Padre en sus órdenes.

Él era el Esplendor del Padre, pero ocultó todo lo que lo distinguía
del resto de los hijos de los hombres.

Él era la Sabiduría increada, pero no desdeñó el estudio de las cosas
más cotidianas de los demás.

Estaba feliz de avanzar en sabiduría y edad ante los hombres, para que
yo, pacientemente, pudiera avanzar en santidad ante Dios.

Aceptó el odio, los celos y la persecución con calma, viendo sólo en
la voluntad del Padre su Plan de Redención.

No se avergonzó de comer con pecadores aun cuando haciendo eso, era
tan despreciado por la mirada de otros.

Él vio como lo abandonaban en la hora de la necesidad, aquellos a
quienes Él había venido a redimir, sin amargarse o resentirse. Le echó
a Pedro una misericordiosa mirada incluso cuando el Apóstol era
consciente de su pecado.

Él no exhaló su Espíritu sino hasta haber soportado cada tormento
posible, para demostrar Su amor por mí.

Él resucitó de la tumba y se apareció primero a Magdalena, una
pecadora arrepentida, a Pedro quien lo había negado y a los Discípulos
que iban a Emaús, cuya fe era débil, para mostrar que entendía sus
debilidades y que no aplastaría la caña torcida.

Su Amor por mí es tan profundo que no podía merecer marcharse
dejándome solo. Por ello se humilló completamente y me dio Su Cuerpo
Precioso y su Sangre en la Santa Eucaristía como alimento para mi
alma.

Amor Por Amor

Contemplo la Encarnación con temor cuando veo a Jesús ocultar su
Sabiduría Eterna, su Poder y Majestad, y asumir la naturaleza humana,
no como un adulto, sino como un niño, totalmente dependiente de dos de
sus criaturas.

¿Qué lo haría hacer tal cosa? La única respuesta es el Amor porque
sólo el Amor es lo bastante fuerte como para vencer cualquier
obstáculo. Es difícil de pensar en Su Majestad y Poder como
obstáculos, y sin embargo parecían serlo. Como Dios, no había ninguna
forma de que se pareciera a mí.

Sabía acaso que a menudo me darían ganas de mirarlo y decirle, "¿Cómo
sabes Tú que es lo que se siente sufrir el dolor, el fracaso, la
debilidad, humillaciones, el hambre y la sed?"

Ahora Él lo sabe

Él se sintió satisfecho con unos pastores y unos Sabios, para que
supieran que había venido al Mundo.

Él esperó pacientemente a María para que lo alimentara y a José para
que lo cuidara, aún cuando siendo Dios era Él quien los sostenía a
ambos.

Él decidió no usar su poder para aniquilar a Herodes, y por el
contrario tuvo que huir a Egipto con la sola protección de José y
María.

Él esperó hasta que el tiempo tomara su curso y Herodes muriera para
regresar a Su propio país. A la edad de doce años, tuvo el coraje de
cumplir la voluntad de su Padre permaneciendo en el Templo, aun cuando
sabía que su ausencia causaría la agonía indecible a Sus padres. Quiso
enseñarme que Dios y el trabajo para Dios siempre deben ir primero.

Vida Oculta

Durante treinta años, Jesús nunca permitió que su Divinidad se
manifestase. Él era infinitamente superior a cada uno, pero nunca lo
mostró.

Pasó treinta de los treinta y tres años de su vida (el 91% de su vida)
trabajando ordinariamente y en profunda comunión con Su Padre por
medio de la oración.

Él quiso experimentar la vida ordinaria, común, la vida diaria, comer,
dormir, trabajar y rezar, para mostrarme que la santidad es posible
por medio de estas cosas ordinarias si brotan de nuestro amor por el
Padre.

El Camino

Jesús sabía que yo necesitaría alguna forma definida de alcanzar el
Reino, por lo que al inicio de Su vida pública me dio ocho pasos,
"Bienaventuranzas" las llamó, que serían como una hoja de ruta para mi
viaje de retorno a la Casa Paterna.

Después de dármelos, me enseñó con su propio ejemplo cada lugar de
parada (la oración), cada punto de peligro (el orgullo), cada vuelta
peligrosa (el tentador), cada oasis (el amor), cada punto de
reabastecimiento (la virtud), cada tormenta (el sufrimiento), cada
desierto (la duda y la aridez) y cada pico de una montaña del cual yo
podría ver el progreso hecho, disfrutar de la promesa realizada y ver
el camino hacia delante.

Cuando comprendo cuánto he ofendido a Dios y cuan carente soy de cosas
buenas, me vuelvo pobre de espíritu. El amor de Dios y su Perdón son
de tal forma que comienzo a tener hambre y sed de santidad. Imito Su
Piedad perdonando y olvidando todas las faltas contra mí.

"Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de
los Cielos"

¿Qué significa esto? Si debo entender todo en el Evangelio y cómo esto
se aplica a mi vida diaria, debo mirar a Cristo y seguirlo. Esta era
la idea de Su sencillo Camino de vida, enseñarme, dirigirme, animarme
y mostrarme el camino al Padre. Miraré Su diagrama de santidad y
seguiré Sus pasos.

Cuando la gente reconocía su dignidad, Jesús se ponía feliz y se
entristecía cuando no lo hacían, pero nunca buscó su estima o su
valoración.

Nunca estuvo apegado a su propia voluntad, sino que en todo cumplió la
voluntad de quien lo había enviado.

Como Dios, no se adhirió a su independencia, sino que dependió de la
bondad y el amor de otros para saciar sus necesidades.

Poseyó el mundo entero, pero no tenía una casa que pudiera llamar suya.

Seguiré Sus pasos siendo desinteresado y amable con los que no me
aman, buscando el cumplimiento perfecto de la voluntad de Dios en mi
vida, según la luz que tengo y estando alegre cuando encuentro su
Voluntad difícil de entender.

"Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la Tierra"

La paz del corazón es mía cuando soy manso, y debo mirar a Jesús para
ver como era Él de manso en medio de los disgustos de la vida diaria,
y entender qué significa ser manso en realidad.

Jesús me mostró como ser manso cuando perdonó a los que lo
perjudicaron, antes de que pidieran perdón; cuando se esforzó por
ganar los corazones de la gente con la paciencia antes que con la
fuerza; cuando fue humillado por los que querían avergonzarlo y mostró
más interés por sus debilidades que por sus propios sentimientos;
cuando fue paciente con los errores de sus Apóstoles y los corrigió,
no porque ellos lo irritaron, sino porque quería que fueran santos.

Seguiré sus pasos para tratar de adquirir el hábito de la mansedumbre,
manteniendo la paz del corazón en medio de pruebas inesperadas y
contradicciones, y haciendo un esfuerzo para ver a Dios en todas las
circunstancias; respondiendo a una palabra agresiva con una voz
tranquila, aceptando la conversación ruidosa, embotada e invasiva de
los que siempre dicen lo correcto del modo incorrecto.

"Bienaventurados los que lloran porque serán consolados"

¿Cómo nos enseño Jesús el dolor por el pecado cuando Él no tenía pecado?

Jesús lloró por Jerusalén porque no había conocido el tiempo de su
visita. Fue profundamente herido por el pecado de la ingratitud cuando
curó a los diez leprosos y sólo uno le dio las gracias. Se entristeció
por los que no lo seguirían por estar aferrados a sus bienes. En el
Camino del Calvario les pidió a las mujeres santas que no lloraran por
Él, sino por aquellos cuya maldad lo habían colocado en tal posición.

Seguiré sus pasos estando de verdad arrepentido por haber ofendido a
un Dios tan cariñoso, comprendiendo que aun cuando yo podría haberlo
amado muy poco, nunca es muy tarde; reconociendo mis miserias y
pecados tales como son, y si no puedo llorar las lágrimas del
arrepentimiento por ellos, al menos aceptaré las pruebas y los
sufrimientos de la vida diaria en reparación por mis pecados; estando
lejos de las ocasiones que pueden llevarme a ofender a Dios.

"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos
serán saciados"

Después del arrepentimiento y la conciencia del Amor y la Misericordia
de Dios, el alma empieza a suspirar por la virtud y la santidad de
vida y anhela unirse más a Dios, quien es el objeto de su amor.

Jesús me mostró qué significaba ser santo: Él cumplió la voluntad del
Padre sin importar lo difícil que fuera.

Él imitó al Padre siendo misericordioso con los pecadores, estando
dispuesto a perdonar a los que lo ofendieron, amando a quienes lo
amaron, y siendo compasivo con las faltas de los demás.

Su amor era fuerte porque estaba construido sobre el sacrificio y no
sobre su satisfacción personal.

Pasó mucho tiempo con el Padre en la oración, discutiendo los
acontecimientos del día y los proyectos del futuro.

Seguiré sus pasos poniendo a Dios y al Reino en primer lugar; amando a
mi prójimo desinteresadamente y no tratando de conformarlo conmigo,
pasando más tiempo en oración cada día y pensando en la forma de
vencer mis defectos.

"Bienaventurados son los misericordiosos porque ellos obtendrán misericordia"

Jesús fue clemente cuando le dio a Judas la gracia de escoger entre la
santidad o la satisfacción de su avaricia; comió con los recaudadores
de impuestos y los pecadores para darles la oportunidad del
arrepentimiento; su Bondad hizo brotar de los pecadores un amor de
arrepentimiento tan profundo que jamás habían visto; curó los cuerpos
de la gente para encontrar sus almas; extendió su mano a los
pecadores, al pobre, al enfermo, al ignorante y al indigente con
amorosa compasión.

Seguiré sus Pasos no juzgando las intenciones de mi vecino y dándole
siempre el beneficio de la duda; perdonando setenta veces siete porque
mi Padre me ha perdonado setenta millones de veces setenta millones;
siendo bondadoso con quien me ofende y rezando por ellos como si
fueran amigos queridos; siendo amable con quienes me ofenden porque me
han dado la oportunidad de ser misericordioso como mi Padre Divino es
Misericordioso; siendo comprensivo con mi vecino porque comprendo las
profundidades de mi propia miseria. "Quien esté libre de pecado que
tire la primera piedra". (Jn 8, 7)

"Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios"

Ser puro de corazón es ser como un niño lleno de candidez, de
simplicidad, de confianza, de fe y de amor; estar desapegado de mí y
no buscar mi propio honor, gloria placer en mi relación con mi
prójimo; es juzgar a mi vecino con amor y no según cuanto me afecta;
ser libre de malicias, de hipocresía y de susceptibilidad; ser
decidido teniendo un objetivo en mente: la gloria del Padre y el bien
de mi prójimo, es velar por las necesidades de hoy, confiándole
completamente mi pasado y mi futuro a Dios.

"Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados Hijos de Dios"

¿Qué puedo hacer para conservar la paz después de una caída? Usaré mis
pecados como un medio para obtener humildad. Debo usar cada esfuerzo
en pos de mi santidad, pero si de vez en cuando mi debilidad me
domina, usaré la ocasión como un trampolín para saltar en el océano
del Amor Misericordioso de mi Padre, mirando su Bondad, alabando Su
Santidad y glorificando Su Misericordia. La humildad es el
conocimiento de quien soy y de quien es Él: la paz brota de la
aceptación de dicho conocimiento.

¿Y después de haber sido ofendido?

Debo guardar mi alma de cualquier rezago de resentimiento o amargura.

Jesús me pidió que rezara por mis enemigos y bendijera a los que me maldicen.

Mi prójimo me ha hecho un servicio al ofenderme porque me ha dado la
oportunidad de imitar a mi Padre quien está siempre dispuesto a
perdonar y ser compasivo.

"Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia porque de
ellos es el Reino de Dios"

Quien me persigue me hace un gran servicio dándome la oportunidad de
crecer en la humildad, de reforzar mi fe, de unirme a la voluntad de
Dios, de extender la Buena Noticias, y de reflejar un espíritu
apacible y dispuesto a perdonar.

No tiene nada de asombroso que mi Maestro me pida alegrarme porque los
que me ridiculizan por mi fe, terminan aumentándola.

Padre Eterno, que el Espíritu Santo me guíe por el camino de las
Bienaventuranzas de modo que la imagen de tu Hijo, que tan tenuemente
reflejo, pueda hacerse más y más brillante en mi alma. Amén.

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Cortesía de:
Eternal Word Television Network
5817 Old Leeds Road
Irondale, AL 35210
EWTN Español



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