Compartiendo a Dios Juntos



Las Comunidades Religiosas y las familias encontrarán en estas oraciones de la mañana, tarde y noche un aliento para una vida espiritual profunda durante el día. Estas oraciones son EJERCICIOS MINI-ESPIRITUALES para gente ocupada.
El siguiente material de lectura puede ser usado durante el periodo de meditación que le dará continuidad al día. El MINI-LIBRO de meditación utilizado es lo suficientemente pequeño para ser llevado durante el día y proporciona pensamientos espirituales para la inspiración “durante el trabajo”.
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DOMINGO

Su Presencia Silente
Tres Llaves para el Reino
El Esplendor del Padre
Mi vida en el Rosario

 

LUNES

En sus Sandalias
Estoy en Su Templo
Jornada en Oración

MARTES

Jesús me necesita
Canciones de Luz
No hay Amor más grande

MIERCOLES

Los frutos de Su Amor
A la Sombra de Su Luz

JUEVES

Irse y a la vez quedarse
La Divina Personalidad de Jesús

VIERNES

Camino de Vida de la Cruz
Oración de Vida
El Poder sanador del sufrimiento
Hacia la montaña

SABADO

La Mujer prometida
Con el Señor
En su Reino

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COMPARTIENDO A DIOS JUNTOS

INICIO DEL DÍA

"Oh Dios, deja que mis palabras lleguen a tus oídos, deja un pensamiento para mis lamentos. Escucha mi llanto que pide ayuda”. (Salmo. 5:1)

Permite que mi alma se eleve hacia Ti, mi Dios, como el incienso en el sacrificio de la mañana. Mira este día como el holocausto en el que sacrifico mi voluntad a Ti. Mis debilidades aparecen ante mí y hacen del brillo de este nuevo día un desierto inhóspito. Mi pasado prueba que con frecuencia Te he fallado, pero hay un clamor en mi corazón, en mi alma, que aquieta mis pensamientos y me da el coraje para vivir este día con renovador vigor.

¿Tu Majestad me mira con compasión cada vez que caigo y me levanto con tanta frecuencia? ¿Estás contento cuando mis deseos exceden mis logros? Deseo proclamar tu Bondad desde los techos de las casas pero mi vida vagamente susurra Tu nombre. Soy un gigante espiritual en mis metas y mis frutos sólo muestran pequeñas cosas.

Sin ver mis caídas, querido Dios, me has dado un nuevo día para empezar, un tiempo nuevo para crecer, nuevas oportunidades para amar, nuevas personas por quiénes velar, nuevas cruces que cargar. Te dedico estos momentos que has destinado para mí y oigo tu Palabra Eterna, respiro en Tu Cuerpo resucitado y me presento ante tu Santa Eucaristía.

Como María, quiero atesorar en mi corazón los misterios de hoy. Quiero ver Tu rostro en el que sufre, en el pobre, tu soledad en los ancianos. Permite que el poder de Tu Espíritu cubra mi ser para que Su presencia se irradie a través de mí como un cálido rayo de sol dentro de un cuarto oscuro.

No sé que nuevo dolor, fatiga, sufrimiento o sorpresa traerá este día, te los ofrezco todos como la gota del océano de Su sufrimiento y Su redención.

Permite que mi alma se mantenga a la altura y que sea fuerte mientras que el espíritu de este mundo la rodea. Permite que mis raíces lleguen hasta el suelo de la fe y que la esperanza las haga elevarse cada vez más alto sobre el desaliento que con frecuencia ataca mi ser.

En estos momentos quiero perderme en Tus Divinas Perfecciones. Elevo mi mente y mi corazón hacia Ti mientras mi pensamiento en Tus atributos está en mi ser, permite que algo de esas perfecciones caigan en mi alma como el aceite en una herida. No pido cosas que me sobrepasan, sólo que Tu Poder penetre mis debilidades, que tu Compasión rompa mi frío corazón, Tu paciencia cubra mi impetuosidad y que Tu Amor suavice mi dureza.

"Te dirijo esta oración, Dios, al inicio del día. Escucha mi voz y al atardecer te espero listo. Deja que nos despertemos en la mañana llenos de tu Amor y que cantemos felices todos nuestros días” (Salmo.5:4; 90:13,14)

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LETANÍA DE LOS ATRIBUTOS DIVINOS

Divina Esencia, que eres Santa, me inclino ante Ti (R) permíteme compartir tu Santidad.
Divina Unidad y Simplicidad, en quien no hay complejidad (R) hazme simple y sincero
Divina Eternidad, sin principio ni final, dador de inmortalidad (R) hazme bueno y amable.
Divina Sabiduría, que designaste la extensión y la profundidad de la creación (R) hazme lo suficientemente sabio para verTe detrás de todo
Divino Poder, creador y sostenedor de toda las cosas con un acto de voluntad (R) dame la fuerza para cumplir las cosas que quieres que haga.
Divina Providencia, cuyo manto cubre cada faceta de mi vida con amor cuidadoso (R) dame confianza perfecta para que trabaje por la necesidad de hoy sin preocuparme por las de mañana.
Divino Conocimiento, a quien nada le está Escondido y nada ha olvidado (R) permíteme penetrar los misterios de Tu ser y que pueda compartir tu Vida.
Divina Inmanencia, que penetras todas las cosas y que vives en mí (R) permíteme irradiar a Tu Hijo y glorificarTe con el Espíritu Santo.
Divina Infinidad, que abrazas todas las perfecciones posibles (R) haz que participe en Tus perfecciones para que mi prójimo pueda verTe en mí.
Divina Verdad, en quien no hay ni sombra de decepción (R) hazme verdadero y honesto en mi trato con los demás.
Divina Luz, en quien todas las cosas son visibles (R) ilumina mi alma para que no viva en la oscuridad.
Divina Inmensidad, que llenas y contienes todas las cosas (R) poséeme para que sea todas las cosas para todos los hombres.
Divina Misericordia, infinita sin medida (R) haz que perdone y olvide con amor y compasión.
Divina Paz, siempre tranquila y serena en medio de la vorágine (R) permíteme mantener un espíritu quieto y lo suficientemente fuerte para aceptar las adversidades en paz.
Divina Alegría, que eres sola la única fuente de felicidad (R) dame la alegría que ningún hombre pueda arrebatarme.
Divina Justicia, que juzgas todo a la luz de tus ojos misericordiosos (R), permite que no juzgue los motives de mi prójimo, sino que le dé el beneficio de la duda.
Divina Inmutabilidad, siempre igual y nunca cambiante, (R) haz que mi vacilante voluntad sea cada vez más fuerte y que no me salga del camino de santidad.
Divina Omnipresencia, detrás de mí, ante mí y a mi alrededor (R) deja que vea Tu rostro en todo para que toda tu creación me hable de tu belleza.
Divina Compasión, tan paciente y comprensiva (R) hazme compasivo con las necesidades de mi prójimo y dale mi amor así como mis acciones.
(Se permite aquí un momento de oración en silencio, meditación o contemplación, como el Espíritu sugiera. Las lecturas sugeridas para este momento están en la sección en formato)

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FIN DE LA ORACIÓN DE LA MAÑANA

"Dios, tu eres mi Dios, te estoy buscando, mi alma está sedienta de Ti, mi carne tiene ansia de Ti, como tierra reseca, agostada sin agua. Al verTe en tu Santuario siento Tu Poder y Gloria.

Tu amor es mejor que la vida misma, mis labios recitarán tu alabanza, toda mi vida te bendeciré, en tu nombre alzaré mis manos, mi alma se saciará, en mis labios una canción de alegría y en mi boca, alabanza" (Salmo 63:1-5)

Oh, María, madre mía, ayúdame hoy a ser como Jesús en mis pensamientos, palabras y acciones.

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RENOVACIÓN AL MEDIODÍA

Mi Jesús, miro atrás en esta mañana y veo que he tenido algunos éxitos y algunas caídas en mi esfuerzo por ser como Tú. Hubo ocasiones en que mi cruz parecía insoportable y otros momentos en los que no me daba cuenta de que la tenía.
Hay personas en mi camino que me evidenciaron las debilidades de mi alma que no quiero ver. Olvidé tu consejo y desaproveché muchas oportunidades de ser más cada vez como Tú. Humildemente me doy cuenta de mis faltas y las pongo bajo Tu Amor. Consúmelas, refínalas como oro que se acrisola en el fuego y permite que el purificante poder de Tu Espíritu renueve mi alma para cosas más grandes en esta tarde.
Dale a aquellos que he ofendido mucha gracia, hazlos santos. Bendice a aquellos que me han ofendido y perdónalos porque no tenían la intención de hacerlo.
Dales coraje a los enfermos que tienen los nervios de punta y cuya fuerza está casi consumida. Aleja a los pecadores de la destrucción y dales la gracia de arrepentirse.
Coloco a tus pies los pecados del mundo (R). Preciosa Sangre de Jesús hazlos desaparecer. Coloco en Tu corazón la frialdad de Tus criaturas (R) Sagrado Corazón de Jesús, inflámalas con amor.
Pongo en tu Misericordia a los prisioneros, adictos, alcohólicos, y a aquellos que están en desesperanza (R) Misericordioso Jesús, toca sus almas con el agua viva de tu Gracia.
Pongo en Tus brazos a los ancianos, los jóvenes, los retrasados, al trabajador y su familia (R) Providente Jesús, cuídalos.
(Puede haber algo de tiempo aquí para añadir algunas intenciones personales)
Señor Jesús, dame conciencia de tu Divina Presencia en mí y en mi prójimo. Permite que lo radiante de tu presencia brille más en mi alma que mis fragilidades.
Permite que me levante con renovada esperanza en Tu poderosa gracia cada vez que caigo y haz que mi amor llegue a los más abandonados. Pongo esta tarde en tus manos para que se eleve al Padre como sacrificio agradable.
"Te agradezco, Oh Dios, con todo mi corazón porque has escuchado lo que he dicho. En presencia de los ángeles toco para ti y me inclino ante Tu templo Sagrado.
Doy gracias en Tu nombre por Tu amor y fidelidad, Tu promesa es más grande que Tu fama. El día que pedí ayuda me escuchaste y aumentaste mi fuerza.
Aunque viva rodeado de problemas, me mantienes vivo.
Aprietas tu mano y me salvas.
Tu mano derecha hará todo por mí”
(Salmo 138:1-3; 7,8)

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AL FINAL DEL DÍA

El día ha terminado, mi Señor. Te agradezco por todo. Quisiera haber correspondido al Sacramento del Momento de manera más ferviente, pero en vez de eso te doy un corazón humilde.

Adquirí mayor conocimiento de mí y ese es el principio de la sabiduría. Tu gracia estuvo presente aunque no siempre usé su poder. Ha sido un buen día, ya que mis fallas me han dado mayor conocimiento de mí mismo y mis éxitos han manifestado Tu Presencia en mí. Esto ha sido Tu trabajo, Santo Espíritu, y te alabo por él. Usas cada cosa de mis debilidades para hacerme humilde, cada virtud para hacerme más como Jesús, cada oportunidad para aumentar la gracia en mi alma, cada circunstancia para mostrarme Tu voluntad. Eres el Santificador, el Espíritu enviado para sanar mis heridas y permitirme nacer otra vez.

Descanso seguro esta noche porque Tu Amor por mí va más allá de mi valor y sobrepasa todo entendimiento. Uno mi amor al amor de Jesús y Te lo ofrezco en reparación por toda la frialdad e indiferencia en el mundo. Mi día me probó que no Te amo como debería. Mi voluntad es fuerte y me cuesta hacerla una con Tu voluntad. Aún así, ésta es una prueba de tu amor. No es mi conocimiento de Tu bondad o los consuelos de Tu presencia lo que Te dibuja en mi alma sino mi necesidad por Tu misericordia. Mi vacío clama por Tu amor y mi nada llega a tu Poder creativo para cambiarme, moldearme y santificarme.

Hubo momentos en los que mi alma estuvo atrapada entre el mundo de mi propio egoísmo –cuando la oscuridad me envolvió como si me tragara en una tumba de desesperanza. ¿No fue tu Presencia la que parecía tomar mi mano y guiarme a través de mis pasos hacia un nuevo amanecer? ¿No fui de alguna manera limpiado por el paso de la oscuridad y la desesperación? Tus maneras son verdaderamente distintas a las mías pero son tan ciertas como el sol que sale por la mañana.

(Puede hacerse una meditación corta aquí)

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FIN DE LA ORACIÓN DE LA NOCHE

Las batallas de hoy han terminado y vengo a casa herido y determinado a alcanzar mayores alturas mañana. Tu gracia en mí es más poderosa que mis debilidades.

Te doy mi sueño esta noche y te pido que mi cuerpo descanse, mi corazón y mi alma descansen en Tu amor. Aquieta con la Fe el miedo que me atormenta en la noche. Haz que la esperanza relaje mi conciencia con confianza en Tu Misericordia. Permite que el amor me rodee con una manta para que el silencio de la noche sea como Tu voz amable que me canta para dormir.

Hazme vivir la confianza dentro de mí que sabe que “ningún desastre puede vencerme porque has puesto a tus ángeles a cargo de mí adonde quiera que vaya… Rescatas a todos los que confían en ti. Me proteges porque conozco Tu nombre. Me respondes siempre que Te invoco y estás conmigo cuando estoy en problemas”. (Salmo. 91:10-15)

Protégeme del Enemigo mientras bajo mis defensas para prepararme en espera de las batallas de mañana. Deja que mis pensamientos estén en Tu Cielo mientras mi cuerpo descansa en el exilio. Escucha las súplicas de María mientras intercede por mí. No recuerdes mis pecados y rodéame con el aura de la inocencia.

Buenas Noches, querido Dios, y que cada aliento que tome esta noche alabe Tu Santo Nombre.
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Cortesía de:
Eternal Word Television Network
5817 Old Leeds Road
Irondale, AL 35210
EWTN Español



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