Centinelas ante el Pan de Vida


Explicación

Sentinels In action (Centinelas en Acción) es un grupo que se reúne en torno al Santísimo Sacramento para rezar, adorar, alabar, interceder y obtener del Padre la madurez en la vida cristiana. Buscan la reparación de los pecados de la humanidad e interceden para pedir por la paz mundial. La santidad personal –que logran a través de la participación en los Sacramentos– es su meta.

La oración comunitaria en la presencia de Jesús –la verdadera fuente de unidad– une a cada uno de los centinelas con el otro y les da fuerza para cambiar el mundo.

Sus miembros son de toda edad y de diversos estados de vida. Cada hombre, mujer y niño necesita de la presencia de Jesús en su medio. Las siguientes sugerencias sirven para que cada miembro, sin importar su edad, pueda contemplar al Señor, escuchar Sus palabras y hablarle a Su corazón

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Contenido
Te necesito Jesús
Centinelas en Acción
Centinelas en guardia – durante una vigilia
Centinelas en guardia (adolescentes)
Centinelas jóvenes (universitarios, profesionales)
 
Te necesito Jesús
Amar y compartir son dos necesidades fundamentales del hombre que se satisfacen en mayor o menor grado con la amistad. Toda persona necesita de otras personas, fuera de la familia, para compartir alegrías, penas, quejas, temores, tensiones, culpas, arrepentimientos, ambiciones y todo tipo de ansiedades cotidianas que puedan angustiarla. Toda persona necesita de otras que la amen y a quienes poder amar.

¿Dónde puedo encontrar tal tipo de amigo? ¿Existe alguien entre mis conocidos o amigos que pueda escuchar siempre todas y cada una de mis penas y alegrías?

¿Dónde está este amigo que constantemente escuchará mis dolores y que no me dirá que ya los ha escuchado antes? ¿Dónde está este amigo que permanecerá conmigo en los fracasos y que siempre me dará para que yo reciba?

¿Cuántos de mis amigos seguirían siendo mis amigos si conocieran mis pensamientos más profundos, mis pecados más secretos y mis incontables debilidades? ¿Cuántos me perdonarían más veces de las que puedo contar y me seguirían amando como si nunca los hubiera ofendido?

¿Existe alguien dispuesto a sacrificar su sublime existencia, vivir pobremente y morir abandonado por amor a mí? ¿Existe algún amigo que me ame con un amor exclusivo y para nada egoísta? ¿Existe algún amigo honesto que me ame lo suficiente como para corregirme y que sea lo suficientemente amable como para aceptar mi rebeldía?
¿Dónde está la persona que entiende mis problemas –que las entienda desde mi punto de vista– y luego perdone mis debilidades y obtenga cosas buenas de mis errores?

Si existiese tal amigo, ¿no desearía tal amistad? ¿No criticaría a la persona que la rechazara? Sí, diría que tal persona es una tonta.

Si existiese tal amigo, ¿no desearía tal amistad? Te escucho decir Jesús “He estado tanto tiempo con vosotros ¿y aún no me conocen?” (Jn, 4-9).

Mi Jesús, soy como Felipe porque, como él, pido tu presencia. Como él, te veo todos los días y no te reconozco en el acontecer humano ni en mi prójimo. En mi pequeña mente Tu constante y amorosa Providencia se me escapa y sólo me veo a mí y a la gente. Tu mano guiando el acontecer humano es un misterio que me llena de confusión porque no puedo ver todo el bien que obtienes del mal que existe en el mundo.

Todo parece tan frío e impersonal y mi alma está, enterrada como piedra en la playa, buscando respuestas, a ver si de repente ve Tu rostro, preguntándose si de repente te importa.

¿Por qué mi alma está tan llena de dudas, mi corazón de miedo y mi mente nublada por la ansiedad de vivir en un mundo confuso?

¿Existe escapatoria, querido Señor? ¿Existe paz, oasis, algún momento en el que podamos ser abrazados por tu serenidad – momento en el que pueda esconderme como un ciervo que descansa en el agua que corre serena?

¿He permitido que el mundo, mis ambiciones y molestias, tomen posesión de mi alma de modo que toda la belleza de Tu creación pasa a través de mí como si la lluvia no me mojase?

No puedo creer que me hayas dejado solo sin nadie que me consuele, sin nadie a quien hablarle, sin nadie en cuya presencia pueda llorar sin vergüenza y reír sin tener que dar explicaciones.

¿Existe algún amigo que me ame y que me acepte, cuando quiero algo aunque fracase miserablemente al tratar de obtener una meta? ¿Fue Tu Hijo enviado a vivir entre nosotros, morir y ser dignificado en gloriosa resurrección?

Sé que Tu espíritu está en mi corazón como en un templo. Sé que me guía y santifica y Su presencia es ese bálsamo que anhela mi alma. Pero cuando anhelo ver a Jesús y cuando siento Tu espíritu que llama en mi corazón a cosas más grandes; mis ansias crecen. Estoy en medio de una paradoja: Te poseo y aún así mi alma te busca fuera. Mientras más me das de Ti, más vacío me siento, más deseoso de un amor más grande. Mi alma está consciente de mi incapacidad para amar a tan grande Dios.

Y así esta paradoja me lleva a un dilema. ¿Adónde puedo ir? ¿A quién puedo acudir?
¿Te escucho decir, mi Señor, que has resuelto mi dilema? ¿Te veo sonreír y decir “¿No sabes o has olvidado que he dado a mi Hijo en la Santa Eucaristía? Su presencia es tan real como en Jerusalén? ¿Por qué no lo visitas en su Prisión de Amor?”.

Sí, mi Señor, lo he olvidado, o de repente nunca he estado seguro. Tantos me dicen que Tu presencia es tan solo simbólica y me confunden, aunque Tu Iglesia proclama que estás allí. Tu Palabra en las escrituras revela que estás allí y la santidad de los hombres, mujeres y niños prueba que estás allí. Tú estás allí.

Me temo, Señor, que el orgullo de aquellos que no pueden aceptar misterios que van más allá de su comprensión intelectual, y mi propia falta de fe son las verdaderas causas de mi dilema.

No me has dejado solo, soy yo quien rechaza a un amigo.
No me has dejado sin compasión, soy yo quien rechaza a un amigo.
No me has dejado sin consuelo, soy yo quien rechaza Tu consuelo.
No he has dejado sin ayuda, soy yo quien la rechaza
No me has dejado sin coraje, soy yo quien rechaza el aliento

Padre del Cielo, ¿Por qué soy tan terco, orgulloso y falto de fe? ¿He relegado la presencia eucarística al plano de una mera devoción? ¿Tan frío ha estado mi corazón y mi fe tan vacía que pongo a Jesús en un par de novenas? ¿Por qué trato a una persona como si fuera una cosa, un simple vehículo mediante el cual puedo acceder a ti, Señor Padre?

Su cuerpo, Alma y Divinidad están juntos en un pequeño pedazo de pan para que no me aniquilen, su belleza me envuelva y su divinidad disminuya mi fe. Se esconden de mí detrás de lo que parece ser pan para que pueda reconocer Su presencia, adorarlo como Señor y alabarlo por Su bondad.

Jesús, siento mucho mi frialdad y mi falta de aprecio por tan grandioso regalo. Mi poco interés me ha endurecido el corazón y me ha hecho autosuficiente. Perdóname Jesús. No querrás compañía otra vez. No estarás anhelando ver mi rostro y decepcionarte día tras día.

Tú y yo, querido Jesús, seremos amigos y vendré a visitarte con frecuencia, compartiré mi vida contigo y traeré a mi hermano a este lugar de refugio. No podemos ser extraños uno para el otro. Espíritu de Dios ayúdame a poner mi confianza en la Presencia de Jesús en la Eucaristía, mi fe en este Regalo de regalos y mi amor en Su Corazón Eucarístico.

Qué alegría llena mi corazón cuando me doy cuenta que Jesús está siempre para mí en mi peregrinaje terrenal, y un día, cuando el Padre me convoque a Su casa, el mismo Jesús podrá retirar el velo de la fe para poderlo ver en toda Su Gloria. Ningún temor podrá llenar mi alma porque el encuentro de dos viejos amigos es una alegría que va más allá de cualquier descripción.

Centinelas en Acción

(Para grupos que anhelan la santidad y el servicio) Semanal o mensualmente
El centinela en acción llena el vacío de su alma con el Pan de Vida y, como los apóstoles, que distribuyeron cinco panes y algunos pescados, sale a compartir el amor de Jesús y la Palabra de Dios con su hermano. El Cuerpo y la Sangre de Cristo es su fuente de fortaleza y fervor. Como Jesús, que se da del todo, el centinela observa con su Maestro, bebe de la fuente de Agua Viva, reza por el mundo y anuncia la Buena Nueva.

Oración de saludo
He venido, Señor Jesús, para adorarte en el Santísimo Sacramento. Mi alma está pesada por las cargas de la jornada. Deseo alimentar mi alma con el Pan vivo que da Vida, adorar Tu presencia, en el pequeño pan, admirarme por la maravilla de Tu amor por mí. Llena mi alma con los dones y frutos de tu Espíritu porque puedo cambiar y volver a nacer.

Oración espontánea - Alabanza - Enseñanza bíblica - Canción - Meditación - Benedicción -misa pidiendo por los enfermos-oración de despedida

Te adoro, Señor Jesús, en este Santo Sacramento. Dedicaré todo momento de la próxima semana para servirte. Dame el celo para anunciar la Buena Nueva de Tu amor, de palabra y hecho. Permite que mi vida sea un ejemplo vivo de los frutos de Tu Espíritu entre nosotros. Tranquiliza las dudas que tan frecuentemente me asaltan y los temores que me atrapan en su frialdad. Deja que las palabras que les dirigiste a los apóstoles siempre suenen en mi corazón. “Paz quiero y no temor”.

Centinelas en guardia durante una vigilia

(30 Minutos o más)
De ser posible, el centinela enciende una vela ante un crucifijo o ante una imagen del Sagrado Corazón de Jesús.

Oración
Dios Padre, pongo mi dolor y mis sufrimientos que Tu amor me produce como sacrificio de alabanza ante Jesús que está solo en tantos tabernáculos en todo el mundo. Reconozco Tu presencia real en la Santa Eucaristía y pido perdón por la negligencia y falta de celo de mis hermanos. Ya que no hay distancia entre Tu presencia y mi corazón, pongo mi corazón cerca al tabernáculo en cada iglesia y te adoro y te amo. Ten piedad de los pobres pecadores, libra a las almas de las insidias del enemigo, ilumina sus mentes y dales la fortaleza necesaria para superar su debilidad.

Si es posible, el centinela de guardia, lee el evangelio o reza el rosario, lee el libro de espiritualidad o alguna novena.

Oración final
Jesús, mi Señor, perdona la negligencia de tantos. No te conocen como deberían. Ofrezco Tu Preciosísima Sangre en reparación por los pecados del mundo. Ilumina nuestras mentes y envía Tu espíritu a nuestros corazones.

Centinelas en guardia (Adolescentes)

El centinela hace la genuflexión con ambas rodillas delante del tabernáculo y se mantiene allí para decir la siguiente oración:

Me arrodillo delante de ti, Señor Jesús, para confortarte en tus penas, alabarte Tu humildad y para magnificar tu Santo Nombre.

Manteniéndose de pie ante Jesús, confiesa tus faltas, pídele ser como Él, exprésale todos los deseos de tu corazón. No te guardes nada, por más pequeño e insignificante que sea. El centinela podría cantar o tocar algún instrumento ante el Señor.

Lectura bíblica de 5 minutos

Finalizando la oración
Mi Jesús, he alimentado mi alma con Tu presencia y Tu Palabra. Haz que tu gracia me mantenga en guardia contra el enemigo. Guíame en tus caminos, hazme a tu imagen y déjame ser Tu amigo. Ten piedad de los pecadores y bendice a mi familia. Alabado sea tu santo nombre.

Centinelas jóvenes (universitarios, profesionales)

El centinela joven se pone de pie ante el tabernáculo, hace una profunda reverencia y erguido recita lo siguiente:
San Miguel, guerrero de Dios, quédate conmigo como yo estoy delante de Jesús.
Deja que Su amor me llene de maravillas y que me dé el valor para enfrentarme al mundo en Su nombre.

Al menos durante cinco minutos, el centinela habla en silencio con Jesús sobre sus estudios, sus amigos, la familia, los juegos u otro asunto de interés para él..

Oración
Te alabo Jesús y agradezco Tu presencia en la Eucaristía. Eres mi mejor amigo y te confío mi vida, mi familia y el mundo entero.

Eres maravilloso, Dios, lleno de amor y alegría. Quiero ser como tú. Hazme amable y lléname de alegría para que pueda cambiar el mundo y hacer de él un mejor lugar para vivir. Te amo Jesús.

El centinela hace una venia nuevamente, se da vuelta y se va.
  


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Cortesía de:
Eternal Word Television Network
5817 Old Leeds Road
Irondale, AL 35210
EWTN Español



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